Mamá, he inventado un instrumento de cocina

Por: Mikel López Iturriaga

Cuchillo anti cortes

Niños que piensan. / MIBA

 

Todo niño lleva un inventor dentro. Pero pocos críos ven los artilugios que imaginan convertidos en objetos reales. 30 chavales de entre 5 y 12 años acaban de entrar en ese club de privilegiados gracias al Museo de Ideas e Inventos de Barcelona (Miba), organizador del concurso Miniba. Hace un año, el certamen convocó a más de 5.000 niños que presentaron sus ideas para facilitar la vida a la gente. Ahora se han conocido los ganadores, que han sido premiados con la elaboración de un prototipo de su invento.

Algunos de los 30 objetos, que se exponen hasta el 3 de marzo en el museo, te dejan directamente picueto. ¿Cómo es posible que a un criajo se le haya ocurrido esto y a mí no? ¿Todavía es posible copiar la idea, irme a China a producirla y hacerme rico? Demasiado tarde: las patentes de los trastos ya han sido registradas y pertenecen a sus pequeños autores. Uno de ellos, Eudald Vehí, incluso ha ganado uno de los premios más importantes del mundo, el Diamond Award, con su molino de viento con placas solares.

Más de una cuarta parte de los inventos responden a una actividad que todos llevamos a cabo: comer. “Casi todos los inventos creados por niños buscan soluciones frente a problemas cotidianos para ellos y, consecuentemente, algunos están relacionados con la comida”, explica la responsable del proyecto, Sandra Castellà. “Muchos trataban de hacer los deberes, no ir al colegio y robots que hacían mil y una historias. Las mayores preocupaciones de los niños tienen que ver con actos que realizan en las escuelas, en casa o en las actividades extraescolares”.

Cada objeto tiene su historia particular. Lucas Jódar Gallego inventó el chupachups con sistema antiahogos porque su hermano tuvo un incidente con una de estas golosinas. Alejandra de la Mora pensó en un tenedor con un compartimento para el parmesano porque cuando en su casa comían pasta tenían problemas con las cantidades de queso que cada uno se echaba en el plato. “Ella casi siempre se dejaba medio plato sin comer y su padre, que no le gustaba el queso, no se lo podía terminar. Con su Air Fork One, cada uno se puede ir poniendo pequeñas cantidades y condimentar a su gusto”.
¿Y cómo se sabe si los diseños son ideas de los críos y no de los padres? “Es difícil. Durante los primeros meses, que el concurso no era tan conocido y el premio no era un reclamo, estamos convencidos de que eran los niños los que participaban. Poco a poco, las familias visitaban el museo con la intención de participar, y seguramente muchos la idea la traían desde casa. Pero tenemos que confiar en que los padres hayan dejado volar la imaginación de sus hijos”.

 

Cuchillo anticortes accidentales Blue-Not-Red

El cuchillo creado por Martí Copestake Cornellà, de 12 años, tiene un peso añadido al final del mango para que siempre caiga por ese lado. “No te harías una gran herida, como mucho te haría daño en el pie”, escribe Martí.

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Latas Fresh Lucia

Las latas hexagonales de Lucía Losada Mínguez, de 6 años, son la bomba: no sólo aprovechan mejor el espacio si se almacenan, sino que no ruedan en los estantes de la nevera.

Latas hexagonales FRESH_LUCIA_1

 

Cogeolivas Oliver

Oliver, creación de Pau Dudekula Grau (12 años), es un artefacto para aceitunas que evita que escapen rodando cuando intentas pincharlas. La parte superior, además, impide que el agüilla que sueltan las olivas te manche los dedos.

Pincha aceitunas OLIVER_2

 

Cubiertos Air Fork One

Alejandra de la Mora inventó con 9 añitos estos cubiertos con dispensador incorporado de sal, pimienta o cualquier otro condimento en polvo.

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Chupachups antiahogos Lolli Safe

El palito de estos chupachups se bifurca y engancha el caramelo de tal forma que no se puede desprender hasta que te lo acabas. Así se evitan posibles accidentes entre los niños más pequeños. El genial hallazgo es de Lucas Jódar Gallego, de 11 años.

Chupachups antiahogo LOLLI_SAFE

 

Taza con asa extraíble Muggie

Aïna Mercader Gili, de 12 años, pensó este sistema para poder coger recipientes con líquidos muy calientes sin quemarte.

Taza mug

 

Sujeta cucuruchos Ice +

A Jan, Jaume y Enric Ferrer (12, 7 y 5 años) les preocupaba mancharse las manos con los helados. Por eso inventaron esta base para los cucuruchos que evita cualquier posible churretón.

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Taza con canalón Whoops!

La mancha traicionera vuelve a aparecer como preocupación en el artefacto de Nil Plana, de 10 años. Su taza con canalón en la base impide que ésta pueda llegar a gotear.

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http://blogs.elpais.com/el-comidista

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