Los Reyes Magos eran andaluces

Me lo imaginaba, no me cabía ninguna duda, no podía ser de otra manera: los Reyes Magos eran andaluces. Ni de Oriente, ni de los tres continentes. Del mismo sur de Andalucía, más cerca de Cádiz, al sur de Sevilla, lindando con Huelva.
Los Reyes Magos eran andaluces

El Papa, Benedicto XVI, no puede ser más claro en su último libro sobre Jesús: “La promesa contenida en estos textos extiende la proveniencia de estos hombres, los Reyes Magos, hasta el extremo occidente, es decir, Tarsis o Tartessos en España”. Es decir, andaluces como la Giralda ola Punta del Sebo.

Otra cosa es que nos tragáramos la milonga de que venían de otros lados. Lo aclara Benedicto XVI: “Sin embargo, la tradición ha desarrollado posteriormente un anuncio de universalidad de los reinos de aquellos soberanos, interpretándolos como reyes de los tres continentes que entonces se conocían: África, Asia y Europa”. Mentía, sí, la tradición.

Andaluces pues, lo dice el Papa, ni más ni menos. Llegaron, probablemente, por ser una de las culturas más ricas del orbe, donde las gentes leen poemas y crean riqueza, sin perder la sonrisa y con la esperanza puesta en que algún día aquella tierra volverá a ser lo que era.

La Epifanía de los Reyes Magos no es más que la aparición de estos tres andaluces reales que buscaban en Jesús de Nazaret un redentor. Porque si Epifanía significa manifestación o revelación, lo que el Papa ahora nos confiesa explica muchos regalos con sabor a Sur.

Se aparecieron pues, Epifanía, los tres reyes y, probablemente, en vez de oro, incienso y mirra, le trajeron al hijo de Dios algo así como una ración de pescaito, berenjenas con salmorejo y un buen plato de gachas.

Ya era bastante sospechoso que fuera solamente Mateo (2, 1-12), quien entre los cuatro evangelistas sostuviera la existencia de los Reyes Magos. Ya era poco creíble que tuvieran la misma ocurrencia. ¿Cómo podían haber venido de tres continentes distintos y haber partido juntos desde Oriente?, ¡vaya vuelta!, ¿no lo pensaron antes?, ¿a que sí?

Por eso, aún no queriendo revelar lo que a todos se nos pasó alguna vez por la imaginación, los Reyes Magos no podían venir sino… de Andalucía. Estuve a un paso de contárselo en una de estas cartas.

La verdad, además de andaluces, es que nacieron de nuestras sonrisas y que se asentaron para siempre en nuestra imaginación. Forman parte de nuestra infancia, nuestros recuerdos y, sobre todo, de nuestros sueños.

Algún desalmado nos los quitó creyendo que con eso alcanzábamos la madurez cuando, sin embargo, estábamos abandonando nuestros mejores momentos. Eran andaluces y los llevábamos muy dentro, como algunos, créanme, los seguimos llevando.

Fuente: http://www.diarioprogresista.es

Pintura de :

José Hermitanho

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