El Foro Económico Mundial se preocupa con los extraterrestres

Por: Juan Arias

Foro economico Mundial (2) La mayor preocupación del próximo Foro Económico Mundial de Davos no será la  crisis creada por los mercados como se podría imaginar. Sus  preocupaciones y miedos son otros.

El documento anual acerca de los peligros que corre la Humanidad en el  futuro preparado para la reunión de este año, va por otros caminos muy diferentes a los que en este momento  concentran la atención mundial y muy concretamente la de Europa.

Son cuatro los miedos que el Foro discutirá en Davos las próximas  semanas y que llama de “factores X”. El primero y principal, ¡pásmense!, es “el posible descubrimiento de vida consciente en otros planetas”. Los otros son: el avance del conocimiento de cerebro humano, el uso  descontrolado de las tecnologías de la geoingeniería que conlleva el coste producido por el aumento de los años de vida y los actuales cambios climáticos.

¿Será posible, podríamos preguntarnos, que los importantes gurús del  Foro Económico Mundial, no vean que los miedos de la gente de este  mundo, de los que tienen que trabajar duro para ganarse el sustento, no  son si vamos a descubrir o no marcianos, o si vamos a vivir demasiados  años? Pues así es.

El primer miedo, y con él la preocupación mayor del Foro este año de  2013 va a ser la posibilidad de que el hombre en su carrera por la  conquista del espacio, pueda encontrar vida consciente en otros  planetas, es decir, lo que siempre hemos llamado “marcianos”.

¿Por qué sería tan catastrófico que descubriésemos que existe vida en el espacio como existe en la Tierra? Por lo siguiente, según los sesudos  banqueros y los grandes financieros mundiales: “La mayor preocupación  sería acerca de los flujos de inversión en la ciencia y sobre la propia  imagen del ser humano”, afirma el documento, que añade que en ese caso,  serían dedicadas “grandes inversiones en robótica y misiones  espaciales”, en detrimento de las inversiones a favor de la vida en la  Tierra.

Más aún, esa probabilidad de descubrir nueva vida en los astros,  crearía “implicaciones filosóficas y psicológicas profundas”, según se  afirma en el documento preparatorio a Davos. Y ello, porque “desafiaría las  creencias religiosas y filosóficas humanas”.

Como terapia a esa terrible posibilidad, el Foro cree que deberían  llevarse a cabo “campañas de alerta y educación, sobre las consecuencias  de ese hecho”.
No consigo imaginar cómo se podría alertar por ejemplo hoy a los niños  en las escuelas acerca de la posibilidad de que podamos encontrar  extraterrestres sin saber siquiera cómo serían.

El segundo miedo lo constituye los avances  cognoscitivos del ser humano, que podría usar las nueva ciencia del  estudio del cerebro para crear grandes desigualdades, por ejemplo entre  los que acabarían gozando de una memoria excepcional y la de los simples mortales.

El tercer miedo consiste en que el mundo no está preparado para “vivir  con los altos costos que implica la tercera edad, con una gran masa de  personas sufriendo de artritis y enfermedades mentales”.

El miedo es  que una gran parte de la población mundial que vivirá mucho más, tendrá  al mismo tiempo que sufrir de una “peor calidad de vida”, ya que se  viviría más pero con muchas más enfermedades crónicas.Y eso costaría mucho dinero.

El cuarto miedo del Foro lo constituyen los cambios climáticos que según él, podrían haber llegado a “un punto sin vuelta atrás”. También aquí se da a en tender que habría que ir  preparando al ser humano para adaptarlo a la nueva fatalidad.

Es de esperar que, una vez en Davos, los grandes jerarcas de las  finanzas mundiales sean estimulados a preocuparse más por los que  vivimos en la Tierra hoy que por los extraterrestres que podrían llegar  mañana.

Podrían también en vez de  preocuparse tanto  de si va a no disminuir la energía  solar que mudaría la forma como “la energía y el agua se mueven en el  planeta”, tratar, por ejemplo, de como descongestionar las grandes urbes de los coches y sus poluciones que contribuyen a hacer difícil la vida de la gente  que en ellas vive.

Y por fin sería más justo que en vez de preocuparse tanto y ya de cuando viviremos 150 años, llenos de artrosis y artritis, hiciesen lo posible  para dar hoy una sanidad de calidad a todos para que pobres y ricos  puedan vivir lo más y mejor posible.

Me pregunto también, qué impacto estos cuatro miedos futuribles que  tanto asustan al Foro Económico Mundial, podrán tener en los seis millones,  por ejemplo, de desocupados españoles, o en los que han perdido sus casas o ven disminuir ya sus subsistencias diarias. O en los millones de africanos que apenas si consiguen hoy vivir más de 30 años. O en los millones de personas que se mueren jóvenes por falta de una sanidad digna y eficaz.

Otras preguntas se las pueden hacer los lectores.

Foro Económico Mndial“Davos: Economistas de todo el mundo estudian como colocar de nuevo la pasta en el tubo”

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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