Si Jesús estaba casado ¿ para qué el celibato obligatorio?

Por: Juan Arias

Varios lectores de mi blog, como Valerie de la Dehesa, se preguntan, cómo va a quedar el celibato eclesiástico obligatorio si se prueba que Jesús estaba casado.

El matrimonio de Jesús con la Magadalena aún no ha sido admitido como hecho histórico por la Iglesia oficial aunque hoy pocos teólogos y biblistas católicos, que descarten como mínimo esa posibilidad.

No tengo dudas de que ese hecho será un día probado definitivamente, por el simple hecho de que en tiempos de Jesús era prácticamente imposible que un varón “normal” llegase a los 30 años sin haber contraido matrimonio.

Para la cultura judía, el matrimonio, enderezado a seguir procreando nuevas vidas para el Pueblo elegido, era fundamental, hasta el punto que la esterilidad, que en aquel tiempo era imputada sólo a la mujer, era considerada como una especie de maldición divina.

Tanto es así, que en la Biblia hay varios casos de patriarcas que al ser estériles sus esposas, Dios les permitía que procrearan con una de las esclavas, como el caso del mismo Abraham.

El pequeño grupo de teólogos que sigue defendiendo la virginidad de Jesús, se apoya en el hecho de que en ninguno de los cuatro evangelios oficiales de la Iglesia, se habla de su matrimonio.

Curiosamente, esa es la confirmación mejor del hecho. En aquel tiempo hubiese sido tan singular que un judío como Jesús no estuviera casado que de haber sido así, sin duda los evangelios lo hubiesen puesto de relieve, ya que todos los demás apóstoles lo estaban.

Algunos apuntan también que si Jesús hubiese estado casado hubiese tenido hijos ya que un matrimonio sin hijos era impensable.

¿Por qué no se habla, entonces, de sus hijos en los evangelios? Por la simple razón de que ello, en aquel contexto no era noticia como se diría en periodismo. Era lo más natural del mundo. ¿Quién habla de los hijos del apóstol Pedro o de los demás apóstoles todos casados? Nadie, porque eso entraba en la normalidad. No chocaba a los cristianos que redactaron los evangelios.

Incluso la Iglesia oficial hoy sabe muy bien que los modernos estudios bíblicos confluyen todos en la idea de que Jesús estuvo casado como todos los varones de su época. Por ello, no condena los libros que lo afirman. No lo hicieron con el mío de La Magdalena, el último tabú del cristianismo, que lo afirma sin ambages apoyando la premisa con argumentos de hermenéutica bíblica y de la historia de aquel período histórico, sin contar con los evangelios gnósticos (los pocos que se salvaron de la quema) que afirman explícitamente el matrimonio de Jesús con María de Magdala, la gnóstica. Unos evangelios, que durante mucho tiempo eran considerados inspirados.

Volviendo a la pregunta de los lectores sobre qué haría la Iglesia con el celibato obligatorio ( el voluntario de los religiosos es otra cosa), es muy sencillo: seguiría defendiéndolo. Lo seguirá haciendo hasta el día, como dicen algunos teólogos, en que no tengan quién desee ejercer el sacerdocio celibatario.

Por ahora, aún es alimentado por jóvenes del tercer Mundo pobre donde, como pasaba en la España pobre de los años 40, ser sacerdote es una ascensión social, el único modo a veces de poder estudiar.

Hoy, en Roma, capital del Cristianismo, ya prácticamente no hay jóvenes romanos en sus seminarios. Son todos llegados del tercer mundo.

Personalmente pienso, que un día el celibato obligatorio, que cualquier Papa podría abolir, se estudiará como un hecho de curiosidad histórica, de museo.

Cualquiera que eche un vistazo a cómo surgió la idea del celibato obligatorio después de siglos en los que papas, obispos y sacerdotes estaban todos casados y con familia, podrá observar que se trató de algo que atañía más a los intereses materiales de la Iglesia que a razones místicas.

Concilio de Nicea

Concilio de Nicea (323 d.C)

La obligatoriedad del celibato fue una historia labrada durante siglos con mil dudas y polémicas. Arrancó justamente en España, en la ciudad granadina de Elvira en un concilio regional en el siglo IV y la idea no fue aceptada universalmenteVolvió a retomarse el tema en el Concilio de Nicea , 20 años más tarde. Después (en el siglo V), volvió a ser discutido en el Concilio de Calcedonia, pasando por los de Costanza (siglo VIII) y por los dos Concilios de Letrán (silgo XII) hasta el Concilio de Trento.

Incluso el Concilio Vaticano II, del que el dia 12 de octubre próximo se cumplen 50 años, volvió a replantear el polémico celibato eclesiástico obligatorio.

Tan no fue pacífica la imposición que ya en el Concilio de Costanza en el siglo VIII, sacerdotes y obispos hacían exhibición de sus concubinas y durante el Concilio, según datos históricos, 700 prostitutas asistieron a los padres conciliares en sus necesidades sexuales.

Sin ir más lejos, durante las tres sesiones del Vaticano II en los años 60, la policía de Roma se las vio y se las deseó con los padres conciliares y sacerdotes asesores de los mismos, cogidos por las noches en actividades poco compatibles con el celibato,como me contó entonces el jefe de la policía secreta, mientras cubría yo la información para el desaparecido Diario Pueblo de Madrid.

Y hoy, como es sabido, el escándalo del abuso de menores por parte del clero, al que se le sigue imponiendo el celibato obligatorio, constituye una de las mayores vergüenzas de la Iglesia Católica.

Los papas de hoy siguen perplejos en mantener el celibato obligatorio, porque saben que cada día mayor número de teólogos y biblistas defienden su no sentido en la sociedad moderna.

Se da hasta la paradoja, de que el Vaticano permite hoy a los pastores anglicanos convertidos al catolicismo seguir ejerciendo el sacerdocio manteniendo a su esposa e hijos, mientras que puede darse el caso de que al lado en otra parroquia, un sacerdote católico tenga que abandonarla por haberse enamorado y formado una familia. Para seguir ejerciendo su sacerdocio necesitaría convertirse al luteranismo. ¿Increíble, no?

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