Lo que les importa es seguir siendo amados

Por: Juan Arias

Jovenes felices
Lo que les interesa a los jóvenes brasileños de familias separadas son dos cosas bien concretas
: que sus padres, vivan juntos o separados o hayan formado otra pareja, les sigan amando lo mismo. Y, al mismo tiempo, que sus padres aún divorciados, sigan manteniendo entre ellos buenas relaciones.

Es lo que revela un estudio llevado a cabo en la ciudad de Rio con jóvenes de entre 13 y 17 años, por la Casa Núcleo de Investigación y por la Qué Comunicación, entre todas las clases sociales.

Los responsables del estudio que publicó ayer el diario O Globo, describen así a estos jóvenes cariocas- y es posible que lo mismo pase en los de otras grandes urbes brasileñas-: “Articulados, maduros, irreverentes, independientes, autónomos y versátiles”.

Para estos jóvenes la estructura del modelo de familia no es ya un dogma ni fundamental. Lo más importante para ellos es que sus padres, juntos o separados, sigan preocupándose por ellos con afecto y interesados por su futuro.

Según ellos, si sus padres siguen unidos, amándose y amándoles, magnífico. de lo contrario, prefieren que se separen y que sigan queriéndoles y ellos respetándose entre sí, que unidos despellejándose y desinteresándose de ellos.

Los porcentajes de los jóvenes que piensan así son muy altos: al 70% no les importaría tener que vivir en una familia con otras personas que no sean las del núcleo original. El 78% no ve problemas en tener que convivir con “medios hermanos”, hijos del segundo matrimonio de uno de sus padres. Y el 44% ya no considera a la familia tradicional como un designio sagrado.

Los que aún siguen teniendo problemas, según la encuesta, son los hijos de matrimonios de homosexuales, sobretodo si son aún pequeños. Temen ser ridiculizados en clase. Cuando son mayores, ya les importan menos esos prejuicios.

Desde un punto de vista psicológico, es importante el que estos jóvenes que han sido apellidados de “hijos 2.0” en referencia al Web 2.0, ya no se sientan disminuidos con los sucesivos matrimonios de sus padres. Lo que sí desean es que los padres “aún separados, sigan tratándose bien”, como afirma Tatiana   Soter, directora de uno de los institutos que han realizado el sondeo.

Es importante porque, cuando comenzó el fenómeno de las separaciones y divorcios, la preocupación no solo de los padres sino de psicólogos, sociólogos y educadores, era que los hijos vivieran la separación con sentido de culpa, como si ellos fueran los verdaderos responsables de dicha ruptura. Y en muchos casos así lo ha sido. Cada vez que los hijos ven pelearse a los padres, tienden a pensar en su subconsciente, que los culpables han sido ellos.

El hecho que a los jóvenes de hoy, como aparece en este estudio, les preocupe, más que la separación, el que sus padres sigan si no queriéndose, por lo menos “tratándose bien”, es la mejor demostración que han puesto en marcha un mecanismo de defensa para no sentir sobre ellos el peso de la culpa.

Para esos jóvenes, el que sus padres separados sigan tratándose bien y ambos sigan amándoles, es la mejor demostración de que no fueron ellos los culpables del divorcio.

Un dato interesante de la encuesta es que no sólo a los hijos de padres separados sino que al 40% de esos jóvenes que viven con sus padres de origen, no les importaría que sus padres formasen otra familia si continuasen amándales.

Un día se decía que los hijos de separados eran el verdadero problema del divorcio. Hoy, como me había ya indicado hace años, un sabio anacoreta que vive desde hace 30 años retirado en la montaña, a 1.700 metros, cultivando ajo y produciendo miel, con tres matrimonios a la espalda y varios hijos, ellos  “no son el problema sino que serán la solución”.

Este estudio entre jóvenes brasileños lo revela mejor que nada: son esos niños y jóvenes los que están buscando soluciones a esa realidad imparable de la sociedad de hoy que ya no sacraliza el modelo de familia tradicional proclamado por la Iglesia. Y una de las soluciones es esa de continuar sintiéndose objeto de afecto e interés, al mismo tiempo que exigen a su padres que también ellos sigan en armonía.

Joven feliz

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

 

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