El circo

El circo

El mayor espectáculo del mundo deambula a bordo de caravanas desvencijadas, atravesando parajes inhóspitos y carreteras picadas de viruela que ni siquiera figuran en las guías de viaje.

El Circo ya no es propiedad de los niños. Por eso agoniza en silencio, vestido para la ocasión con un incierto sudario de luces mortecinas y lentejuelas opacas.

El payaso se ha cansado de mostrarse ante el público tal y como es. Hace tiempo que decidió no hacer gracia. Pero nadie le toma en serio.

La vieja trapecista ha decidido volver a colocar la red bajo sus pies. Últimamente detesta los saltos realmente mortales.

El domador de fieras es un suicida compulsivo. Cuando introduce su cabeza en la boca del león oprime las fauces con todas sus fuerzas, sin conseguir jamás su objetivo.

El circo

La chica caballista está triste. Sueña con cabalgar en libertad, por montes y praderas. Pero la pista es un circulo vicioso sin salida posible.

Cuando alguien muere asesinado en el Circo, la policía siempre sospecha del payaso listo.

El hombre bala siempre desaparece segundos después de ser disparado a un mundo mejor.

El Jefe de pista se enamoró locamente de la contorsionista prodigiosa. Casi todas las noches surge de su roulotte un incontrolable murmullo de exclamaciones y aplausos.

La mujer barbuda anhela casarse con un hombre dulce y sensible que sea capaz de descubrir su verdadero lado femenino.

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