Del chorro queda el chisguete

José Cárdenas

 Del chorro queda el chisguete

 La sentencia del Tribunal Electoral fue corto contundente y punzocortante… Los magistrados golearon de siete a cero a los “diablos” de la izquierda.

La Coalición Movimiento Progresista no logró fundamentar debidamente la inconstitucionalidad del proceso. Una a una, las tantas pruebas para impugnar la elección presidencial cayeron por su (poco) peso.

…y los hechos sólo dan para demostrar la inmoralidad del llamado a la desobediencia civil disfrazada de protesta.

Si las cosas siguen como van, pronto Andrés Manuel López Obrador se quedará hablando en el desierto… acompañado de una que otra marioneta.

De aquellos lodos quedan polvos.

Notables incondicionales de la causa comienzan a tomar distancia. 

Por ejemplo: el mismo día que el Tribunal ungió a Peña Nieto, Arturo Núñez, góber electo de Tabasco, dejó las cosas en claro: amistad y lealtad política con Andrés Manuel, sí; colaboración  institucional y responsabilidad pública, también… pero con el Presidente de México.

Y en las mismas están Miguel Ángel Mancera y Graco Ramírez, quienes se la deben a El Peje… pero pintan su raya.

Anote usted que el plantón  de los electricistas en el Zócalo, utilizados por Andrés Manuel como la punta dura de su lanza amenazadora, fue condenado por el gobierno de Marcelo Ebrard, quien se retira como mediador ante el gobierno federal en el conflicto. Es decir, Marcelo también se distancia del movimiento civil resistente. Se hartó de criar cuervos para que le saquen los ojos… y le “planten” el Zócalo.

De aquí a 80 días la Plaza de la Constitución no será patrimonio exclusivo de Andrés Manuel. Aunque el día 9 oficie su misa de difuntos, el 15 habrá “grito” y al día siguiente, desfile. Ebrard y el Estado Mayor van a levantar a los electricistas… y a quien intente instalar otro campamento.

El horno no está para “molletes”.

A todo lo anterior, agregue usted que las tomas de casetas en algunas autopistas ya no contaron ni contarán con la colaboración de las autoridades policiacas de la Ciudad de México. La PF dispersó y dispersará a los “protestantes”.

Tampoco olvide que los manifestantes afuera de San Lázaro al inicio de las sesiones del Congreso no llegaron a 200. Como diría el judío: no hubo ni para el rezo.

Mientras, Ricardo Monreal quema su pólvora en infiernitos. Es como el muñeco Titino en las piernas de su ventrílocuo. Durante la instalación de la nueva legislatura, Monreal se dedicó a denostar a los magistrados del Tribunal Electoral. Los acusó de protagonizar un concurso de lambiscones… y amenazó con llevarlos a juicio político. Mandarlos al averno. Pura saliva y puro cuento.

Dicho en siete palabras: el chorro de alharaca quedará en chisguete…

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