CRONICAS DEL VIEJO MUNDO I: CUÁL MUNDO ES MAS VIEJO?

CRONICAS DEL VIEJO MUNDO I: CUÁL MUNDO ES MAS VIEJO?

Todo en el viejo mundo es más nuevo que en el nuevo mundo…, excepto las cosas antiguas desde luego. Europa tiene en el siglo XXI un dinamismo muy difícil de reconocer, incluso si uno la compara con la misma Europa pocos años atrás. La antigüedad de su cultura se mezcla entre las calles de sus milenarias ciudades con los rasgos más impresionantes de la modernidad: los mejores trenes pasan junto a los más vetustos castillos, modernas bicicletas de estilo old-fashion se convierten en el medio de transporte predilecto y los molinos de viento que el Quijote confundiera con gigantes, se encargan ahora de proveer de cada vez más energía eléctrica limpia y renovable.

El llamado Nuevo Mundo es arcaico junto a la antigua Europa: nuestros nacionalismos recalcitrantes contrastan con la diversidad europea, nuestros regionalismos con su globalidad y diversidad, nuestro empecinamiento en economías basadas en recursos naturales con su dinamismo tecnológico, nuestra izquierda revolucionaria con su socialdemocracia, nuestros demócratas de tercera con la madurez política de aquellos, nuestras ciudades más nuevas pero desordenadas y sucias, con sus urbes medievales dotadas de la modernidad del tercer milenio.

Dicen las cifras que Europa envejece, pero la juventud revolotea por sus calles y su senectud descansa o pasea. Tiene Europa muchos problemas, como el resurgimiento de las derechas ultranacionalistas, y su falta de creatividad política para manejar el problema de la migración ilegal; pero tienen también la mente moderna para terminar por encontrar esas soluciones, como las encontrarán a la crisis del Euro.

¿Por qué el viejo mundo es más moderno que el nuevo? Para mí se resume en una palabra: educación. Hablamos de sistemas sociales que procuran un mínimo de 12 años de educación elemental, y donde el grado de maestría no es algo que sorprenda, sino una norma. Nos enfrentamos a un mundo que educa de forma global y no regional, donde la juventud de hoy habla como mínimo dos idiomas, y de hecho los que sólo son bilingües se quedan cortos, es el continente donde en promedio se leen 14 libros al año por persona, después de promediar los 3 que lee el portugués con los 54 que lee el alemán.

En el Viejo mundo encontré muchos templos llenos, sobre todo los que son museos, escuelas, edificios de gobierno o sedes de fundaciones culturales…, donde al estilo de su propio renacimiento, el hombre pasó a ocupar el lugar preponderante que dios hace tiempo dejó de ostentar…, de ciudades donde las calles se llenan de colores y rasgos distintos en los rostros de las personas, donde las parejas son de asiáticos con blancas, de negras con “arios” de turcos con eslavas, de hombres con mujeres o con hombres, donde dos mujeres pasean por los parques mostrando su amor, donde todo automóvil se detiene ante el peatón, donde las bicicletas se adueñan de las calles, donde el 80% de la población es clase media, donde el transporte y la educación públicos son verdaderamente para el uso de todo el público.

El Viejo mundo se levanta de sus guerras mundiales y de su guerra fría, de su cortina de hierro, de sus ideologías extremas…, el viejo mundo mira hacia el futuro…, y el nuevo mundo aún no ha logrado dejar de ver el pasado. Antigüedad y modernidad son tesis y antítesis en ambos lados del océano, pero mientras en América se confrontan en batalla, en Europa generan evolución, pues mientras ellos miran su pasado para incorporarlo a su presente y construir su futuro, en América volteamos al pasado para  aferramos a vivir en él, negar su incorporación con el presente, y así lentamente destruir nuestro futuro.

Juan Miguel Zunzunegui

http://www.lacavernadezunzu.com 

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