Arte y propaganda

Arte y propaganda; por José Luis Alvite

Si fuese cierto que, como defienden algunos, la cultura es de izquierdas, en buena lógica sus consumidores habrían de ser las personas de esa misma tendencia, permaneciendo la gente de derechas excluida en un limbo burdo e iletrado, casi en el mismo establo que las vacas y los caballos. Pero, ¿por qué ese empeño en creer que la cultura es de izquierdas y que la gente de derechas son sólo un atajo de imperialistas aficionados a los casinos, a la caza y a las armas? Parece obvio que la literatura no es de izquierdas, ni de derechas, aunque lo sean determinados escritores. ¿No es acaso la cultura anterior a las ideologías? ¿O es que alguien ha rastreado en las cuevas de Altamira el cierne del Socialismo? La cultura es inclasificable desde el punto de vista ideológico, y en nombre de su libertad, un artista tendría que deplorar que se trate de encasillarlo al amparo de un pensamiento concreto codificado por los políticos. Es comprensible que un autor tenga maestros en los que inspirar su obra, pero parecería deplorable que tuviese también comisarios políticos que la protegiesen con un dudoso mecenazgo. Cuando una manifestación artística despierta el aplauso de los políticos de una determinada ideología, habremos de preocuparnos, porque en ese caso la obra ya no se trata de Arte, sino de Propaganda. Da igual que el Poder trate de someter a la cultura con el IVA o con las subvenciones; en ambos casos estaríamos ante la intromisión de la ideología en el Arte. La verdad es que a mí esa polémica sobre si la cultura es de izquierdas me trae sin cuidado. Yo tengo claro que el artista es anterior al ideólogo. Y eso me parece algo tan claro como que el agua es anterior a la sed; tan obvio como que el caballo precedió a la equitación.

José Luis Alvite/larazon.es

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