Aforismos profanos

Aforismos profanos

Dios tiene muchas casas chicas. Se llaman iglesias.

*Las iglesias son castillos roídos por el tiempo. La fe es una choza acabada de hacer.

*La fe nace del asombro. Las iglesias, de la repetición.

*Las iglesias son a la religión lo que los estadios al futbol.

*Primero fue la fe, después la religión, después las iglesias, del mismo modo que primero fue el miedo, después el amuleto y después la fábrica de amuletos.

*La religión es el opio del pueblo: un tóxico, pero también un bálsamo.

*Las religiones son la burocracia de la fe.

*La fe no necesita razones, se tropieza con ellas.

*La fe se tropieza cuando razona. La razón se equivoca cuando cree.

*El creyente resuelve en un acto de fe las mayores perplejidades del hombre. El suyo es un salto ingenuo y astuto a la vez: una cabal economía de medios.

*La religión es la computadora. La fe, el microchip.

*Creer es creer ver más allá de lo que existe.

*La religión es una superstición pública. La superstición, una religión privada.

*La religión es un rumor de civilizaciones. La superstición un eco de la tribu.

*Las religiones hablan el lenguaje de las iglesias. La superstición habla la jerga del barrio.

*Lo que distingue la superstición de la religión es la cantidad de los creyentes. La cantidad de
los creyentes depende de la potencia de la superstición. La potencia de la superstición depende de la dedicación de sus clérigos.

*La prédica hace más milagros que la providencia.

*La religión es un delirio sistematizado.

*Las religiones son formas populares del asombro cósmico.

*No hay gran religión sin gran libro.

*En el principio de toda religión, hay un escritor inspirado.

*La religión es una invención de la literatura.

*La divinidad está en todas las cosas y en todos los seres por el simple hecho de que las cosas y los seres son parte de algo mayor que los engloba y, quizá, los explica.

*Antonio Machado: Quien habla solo aspira a hablar a Dios un día.

*El que reza recita.

*Dios es el resplandor de nuestra orfandad.

Héctor Aguilar Camín/mileniodiario

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