Ritos religiosos para proteger de virus a los ordenadores

Por: Juan Arias

Nunca creí que la religión llegase al extremo de bendecir en un templo a un ordenador para evitar que se contamine de virus o para no perder el móvil.

Templo de Kanda (2)
Vivo en brasil donde la religiosidad se respira por los poros, donde las iglesias pululan por todas partes. Con paradojas como la Iglesia católica, considerada aquí progresista, que anatematiza el aborto, y pastores evangélicos, considerados reaccionarios que lo defienden. O donde la confesión religiosa practicada casi mayoritariamente por la élite empresarial es el Espiritismo.

Todo eso es posible, junto con la manipulación de muchas iglesias evangélicas que exigen a sus fieles, hasta a los más pobres, el diezmo de sus ingresos a cambio de milagros. Se trata sin embargo de milagros “humanos”, como la curación de un cáncer, o el que el marido deje de emborracharse diariamente o que vuelva al hogar si lo ha abandonado.

Nunca, sin embargo había podido imaginar que la gente corriese a un templo para hacer bendecir sus ordenadores, para pedir a la divinidad protección para que funcionen mejor todos sus gadgets electrónicos.

La noticia ha llegado a Brasil desde Japón. La ha publicado Claudia Sarmento en el diario O Globo. Se trata del Templo sintoísta, de Kanda Myojin, al que solían acudir los empresarios para que los dioses bendijesen sus negocios. De un tiempo para acá, el Templo ofrece también ritos y bendiciones para todo tipo de cachivache tecnológico.

Es cierto que el sintonismo es una religión que abarca también el reino inanimado, pero llegar al extremo de ofrecer sus cultos para curar virus de ordenadores me resulta como mínimo chocante.

El templo está situado estratégicamente en Akiabara, la meca de los electrónicos de Tokio y ha abierto sus puertas para alejar de los fieles las “plagas de la vida digital”.

El rito es sencillo. Está abierto a todos, aunque se prohíbe fotografiarlo. El fiel se arrodilla frente al altar y levanta en alto el
aparato electrónico que quiere que sea bendecido. Un monje a su lado reza y pide ayuda a las divinidades para que proteja el objeto. A veces los ordenadores se colocan en fila y los monjes los rocían con sus bendiciones.

Templo de Kanda
Una joven cubierta con un manto precioso hace sonar una especie de sonaja de oro.
 El fiel que ha pedido la gracia para su ordenador o móvil, tiene que dejar unaoferta en metálico en el altar. El culto cuesta de 50 a 100 dólares, según la importancia de la protección pedida para su ordenador. Si se trata de una empresa que desea proteger por ejemplo, sus programas de ataques de hakers puede llegar a 300 dólares.

Hay empresarios como el brasileño, Marcio Lima, dueño de la tienda virtual Idigames que vende gadgets, electrónicos, computadores etc. que a pesar de ser católico, no deja de acudir al templo sintoísta, para pedir protección para sus objetos.

Vivimos en un mundo en el que los especialistas denuncian crisis de la política, de la economía, crisis generacional, crisis de valores, crisis de ideas, crisis de líderes, crisis de todo. Al parecer, las únicas que no entran en crisis son las iglesias y los templos que, como este japonés, ha sabido reciclarse y encontrar nuevos filones para que sus fieles continúen alimentando sus finanzas.

A mis años, no me espanto ya de nada. Pero francamente, que la religión llegase a proponer ritos y bendiciones para proteger ordenadores y móviles, es algo que no ha dejado de asombrarme.

Es cierto que San Juan de la Cruz- creo que fue él- o santa Teresa, ahora no recuerdo, decía que a Dios “se le podía encontrar hasta en los pucheros”. Bueno, en buen guiso humeante, hasta puedo imaginarme a Dios, pero en las frías tripas de un electrónico, francamente, no sé.

Acabarán un día  creando también el Dios de la electrónica. Si es que ya no existe. Lo justificarán diciendo que Dios lo abarca todo. Sí, hasta la chatarra.

Cementerio de teléfonos móviles

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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