Usain Bolt: el eje de rotación

Usain Bolt: el eje de rotación

Siempre, el hombre buscó su lugar en el universo, los Mayas, Copérnico, Galileo, Newton, la NASA… estudiaron durante siglos lo que un Estadio Olímpico nos explica en menos de diez de segundos: La Tierra gira alrededor del sol. Usain Bolt nuestro eje de rotación, detuvo el tiempo en 9.63. Hoy amanecemos centésimas más temprano. La carrera que mueve al mundo alineó en nueve carriles a todas las leyes de la física; masa, aceleración, velocidad, distancia y tiempo. Entre Thompson, Powell, Gay, Blake, Gatlin, Bailey y Martina, había suficientes teorías como para replantearse la formula de la gravedad. Pero sólo Bolt por el carril siete, podía alterar el orden lógico de las cosas, el suyo era el canal del clima. Minutos antes de las diez de la noche, según el meridiano que Greenwich fijo al sureste de Londres, los Juegos Olímpicos volverían a conspirar contra la naturaleza. Apenas ayer Phelps modificaba las mareas, veinticuatro horas después Bolt desplazaba la órbita del planeta. Arrancó sumido en una grieta, desde el subsuelo, con esa capacidad geológica que lo hace ir superando cortezas terrestres. Los primeros metros sufrió otra transformación molecular, pasa de hombre a fenómeno en cinco segundos y a partir de ahí durante los últimos cuarenta metros rompió la línea del tiempo. Bolt se va despellejando, abandona el género humano envuelto en una nueva clase de energía atómica y explota. En 9.63 segundos acabó todo, se lanzó por la marca mundial (9.58), pero seis centésimas, las únicas que ayer fueron capaces de amarrarle los pies al estadio. Londres 2012 duerme, tuvo una noche fugaz, porque según nosotros la tierra se mueve, alrededor de los Juegos Olímpicos y a la velocidad de Usain Bolt.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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