Un abrigo para el otoño

Un abrigo para el otoño

Los árboles siguen funcionando. Como el viejo reloj de madera avisan el cambio de estación. Sobre todo, en avenidas como La Castellana, alfombrada por abedules centenarios: Las primeras víctimas cayeron anoche, miles de hojas secas arremolinadas en los túneles, el Bernabéu es un estadio otoñal, le queda mejor a su futbol, atrapado en la nostalgia del siglo pasado. Sin novedades ni extravagancias: Un buen portero, línea de cuatro, un escudo, un mediocentro, un interior, un enganche, un falso delantero y otro verdadero. Madrid, tan señorial y necia, empieza a sufrir las consecuencias del cambio climático; el Barcelona llega a la ciudad. Un equipo que en los últimos años ha cuestionado las instituciones de la capital. El partido de vuelta de la Súpercopa de España (3-2), con Mourinho a cinco puntos de Vilanova en Liga, sugiere otra noche dramática. Aún errático y broncoaspirado, el Barça confirma que al inicio de temporada es mejor cuidar la forma que el fondo físico. Mientras ellos se encomiendan al juego que dominan, el Madrid apuesta todo al músculo. Y ya sabemos que en este juego corre más el que menos piensa. El antecedente de la ida y los partidos frente a Valencia (1-1) y Getafe (1-0) delatan más que nunca la falta de ritmo en un equipo como el Madrid que depende cien por ciento de su frecuencia cardiaca. Ni siquiera Ronaldo, Xabi Alonso y Ramos, tres fenómenos de la anatomía, son capaces de soportar las condiciones naturales del Barça. Con un pulmón artificial Mourinho intentará evitar otra tragedia: Luka Modric aterrizó en Barajas hace unas horas y puede arrancar de titular. Es el anticiclón del Real Madrid, un abrigo de moda vendido en 40 millones, para recibir al Barça que ha traído el otoño.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

Deja un comentario