Ojalá que no haya humanos en Marte

No es una provocación. Ni defiendo que sea mejor que no existan seres inteligentes en Marte o en otros planetas. Lo que no me gustaría es que fueran humanos como nosotros. ¿Por qué?

La clave me la ha dado un fotomontaje que me ha enviado mi médico Messias. Él es también un humanista y suele mandarme cosas que obligan a pensar.

MartePrimeras imágenes llegadas de Marte

Ese fotomontaje es significativo, como lo es el pié de foto: “Primeras imágenes llegadas de Marte”. En él, los supuestos habitantes de Marte, humanos como nosotros, piden que, por favor, se vayan los americanos. Podrían decir también que no quieren igualmente a los chinos o a los españoles o a los alemanes. No nos quieren a los terrestres.

Y no les debe faltar razón, sobretodo si alguien les ha explicado como somos aquí en la Tierra y lo que hicimos cuando “descubrimos” otros pueblos de este mismo planeta.

Por ello, digo que si en los otros planetas existen seres vivos e inteligentes, mejor que no pertenezcan al engreído Homo Sapiens. Lo pasarían mal cuando llegásemos con ánimos de conquistarles. Sobretodo porque esta vez no llegaríamos allí con los viejos trabucos de nuestro conquistadores de América, sino con armas mucho más sofisticadas.

A no ser que esos posibles hombres inteligentes sean tan superiores a nosotros que al llegar tengamos que arrodillarnos ante ellos reconociendo su superioridad arrinconando nuestras armas. Algo difícil – y que no se me enfaden los ufólogos- porque de ser así, si fuesen más desarrollados tecnológicamente que nosotros ya habrían desembarcado en nuestro pequeño planeta, aunque a lo mejor ni lo conocen, o lo consideran demasiado insignificante para venir a conquistarnos o sólo a visitarnos.

Estamos haciendo ficción, pero la ciencia y la tecnología nos descubren cada día que lo que para Julio Verne eran sueños, hoy es realidad.

No descarto que haya seres inteligentes en otros planetas, porque no considero tan importante a este pedazo nuestro de tierra, como para pensar que somos los únicos pensantes en el Universo.

Me gustaría hasta no morirme antes de poder comprobarlo. Se trata de algo que siempre fascinó a pequeños y grandes a lo largo de los siglos. Y me siento hasta orgulloso del hecho que el primer hombre que pisó la Luna lo hizo el día de mi cumpleaños.

Lo que no me gustaría es que de haber habitantes allí,  fueran como nosotros, es decir seres inteligentes que después de miles de años de evolución seguimos siendo criaturas amasadas de violencia, con todas las tinieblas en el alma del primer Homo Sapiens que apareció en la Tierra. Igual de egoístas, envidiosos del bien ajeno, avaros, insolidarios, poco cuidadosos con el prójimo. Igual de enamorados por la guerra, por el poder que se mantiene aplastando a los demás. Igual de corruptos e interesados y con el mismo desprecio por la Naturaleza y los animales que nos hacen de cuna.

Si los posibles habitantes de los otros planetas fuesen humanos como nosotros, pero menos preparados militarmente, menos evolucionados aún, o mejor dicho, menos contaminados por los instintos de violencia, lo que les esperaría no sería muy diferente de lo que hicimos cuando españoles y portugueses llegamos a este continente en el que vivo.

Los latinoamericanos llevan aún clavada en el alma, y con toda razón, la memoria de lo que al llegar nosotros, mejor armados que ellos y con mayor malicia y avaricia, hicimos con ellos. Y no se diga que fueron los criollos, que también ellos llevaban nuestra sangre.

Alguien podrá decir y lo dice, que gracias a que llegamos nosotros hoy no siguen viviendo “salvajemente”. Es una ofensa.

No sabemos cómo serían hoy los brasileños, argentinos, mexicanos, chilenos, peruanos, colombianos, etc. si nosotros no hubiésemos un día aterrizado en este continente no para “descubrirles”, porque ya existían, sino para dominarles con las armas imponiéndoles con la fuerza nuestra cultura y religión, que como mínimo no eran las de ellos, al mismo tiempo que los despojábamos de sus riquezas.

Nunca podremos saberlo. Sin embargo sigo pensando que si el humano terrestre encontrase otros habitantes en el cosmos, no haría  hoy algo muy diferente de lo que hicieron nuestros colonizadores de América.

Por eso, no puedo dejar de darle razón a ese fotomontaje en el que los hipotéticos habitantes de Marte, nos piden, que, por favor, nos vayamos.

Nada contra el deseo y el esfuerzo de la ciencia y la tecnología puesta al servicio de la conquista del espacio. Es un ansia del ser inteligente llevar a cabo siempre nuevas conquistas. Sin contar que todo el esfuerzo científico colocado en esa conquista espacial, ya se está revirtiendo en avances en la medicina y en alargar la vida humana, aunque también en crear armas cada vez más sofisticadas.

Lo único es que, si yo fuera un marciano, preferiría que el Homo Sapiens de la Tierra me dejase en paz, porque me daría miedo de lo que podría hacer conmigo.

Marte (dos)LLegada de la tecnología a Marte

Juan Arias/http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil

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