Negritud

Negritud

EL vértigo informativo es una figura patética que sirve para camuflar miserias propias. Sobre todo en Occidente. Aquí, en el hemisferio norte, dedicamos buena parte de la semana pasada a preservar la libertad acosada de un australiano exiliado en la embajada ecuatoriana en el Reino Unido, cuya extradición solicita Suecia y que puede acabar en cualquier corredor de una prisión estadounidense. La brújula se desquició. Pero si alguien miró al sur todo seguía siendo feo; grotescamente horrible, incluso. Hasta la Sudáfrica homologada por la FIFA en el Mundial del 2010 nos ofrecía imágenes más propias de la depredación colonial que de un país que lucha por ser moderno. La matanza de mineros, acribillados por policías en una explotación de platino -qué más da que sea a cielo abierto o cubierto, si ya no quedan yacimientos así ni en el infierno-, nos recordó a los bóers rematando esclavos, negros por supuesto. La diferencia entre África y nosotros es evidente. Allí ametrallan a mineros sometidos a condiciones esclavistas que trabajan para una multinacional británica del platino. Aquí, nuestros contados mineros bajan desde Galicia, Asturias, León y Aragón hasta Madrid, donde son recibidos como héroes. Extraen carbón, un decadente combustible fósil difícil de subvencionar. Aquí lanzamos misiles caseros contra la Guardia Civil, les tiramos árboles recién talados… La enorme ventaja es que nadie dispara de verdad. Somos demócratas y blancos, de momento. Pero ya que hemos hecho el enorme esfuerzo de mirar hacia el profundo sur africano, desviemos la vista hacia el nordeste oscuro. ¡Cielos, hay otro país raro! Le llaman Somalia y tenía una atleta olímpica, de 22 años, que ha muerto ahogada en una patera que le llevaba a Italia. No lloren. Hace demasiado calor.

Alfredo Abián/http://www.lavanguardia.com

Deja un comentario