Londres 2012,: Los peores accidentes en los Juegos Olímpicos

Pekín, Sidney y Vancouver han sido escenario de fatídicas consecuencias para los atletas olímpicos

SANDRA PULIDO / MADRID

Cada cuatro años el mundo contempla a los mejores atletas realizar hazañas extraordinarias. Los Juegos Olímpicos, como cualquier competición deportiva, no esta exenta de riesgos, y el límite al que llevan los deportistas su cuerpo puede acarrear a veces fatídicas consecuencias.

A nadie se le ha olvidado el terrible accidente que sufrió el húngaroJanos Baranyai en los Juegos de Pekín 2008. El haltera se dislocó el hombro, húmero y radio al intentar levantar 148 kilos.

En Pekín también se vió como una de las componentes del equipo de natación sincronizada de japón, Hiromi Kobayashi, se desmayaba durante el ejercicio de la final, por suerte sin graves consecuencias.

En Sidney 2000, el saltador de pértiga Denys Yurchenko sufrió un corte en el músculo de la ingle cuando fue alcanzado por la vara mientras caía.

Las gimnastas estadounidenses en Atlanta 96, conocidas como «las siete magníficas», tuvieron varas lesiones durante la competición. Pero la que más se recuerda es la de Kerry Strug, que tuvo que saludar a los jueces cojeando tras realizar el ejercicio en la modalidad de salto.

El público se quedó sin aliento en Seúl 88 al ver como Greg Louganis se golpeaba la cabeza al saltar del trampolín y sufría una hemorragia en la piscina. Logró recuperarse y consiguió ganar el oro en su disciplina.

Francisco Lázaro fue el primer atleta en morir en un evento olímpico cuando cayó muerto a causa de la falta de transpiración en el kilómetro 30 del maratón de los Juegos Olímpicos de Estocolmo de 1912.

Nodar Kumaritashvili murió durante el entrenamiento de trineo en Whistler Sliding Centre unos días antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de invierno de Vancouver 2010. Su muerte se consideró en entrenamiento oficial de competencia y fue el cuarto atleta fallecido en unos Juegos Olímpicos de invierno, después del luger británico Kazimierz Kay-Skrzypeski, el esquiador Ross Milne en Innsbruck 1964 y Nicolas Bochatay en Albertville 1992.

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