Celebración de los cuerpos

Celebración de los cuerpos

Incurriré en abierto anacronismo regresando a la celebración olímpica del cuerpo. No creo recordar más de tres o cuatro ganadores de las inolvidables Olimpiadas de Londres, salvo los mexicanos, en particular los del fut.

Me adentro en otra celebración, desde luego menos televisable, pero seguramente más consustancial al género humano que las hazañas deportivas.

Hablo de las fiestas secretas del cuerpo, más gozosas, desde luego, y sin duda más universales que las de quemar pistas y destrozar récords.

Hago esta celebración en homenaje retrospectivo precisamente a los futbolistas de la selección que ganaron la medalla de oro en Londres y cuyo camino al triunfo empezó con las más amargas sanciones a las más humanas indisciplinas que puedan imaginarse en un atleta. Los castigaron en Ecuador, camino a la Copa América, por llevarse unas muchachas a sus cuartos una noche que resultó aciaga para ellos pero que no les impidió ganar su partido al día siguiente.

La muy recomendable revista inglesa The Week publicó el 9 de agosto pasado un reportaje sobre las fiestas sexuales fuera de programa que son la historia secreta, y no tanto, de todas las villas olímpicas.

La gran fiesta deportiva de los atletas más sanos, jóvenes y a menudo más bellos del mundo, es también una fiesta sexual de considerables proporciones: “Una gigantesca orgía”, dice The Week.

En Londres, una semana antes de la clausura, se habían consumido 150 mil condones entre 10 mil atletas. (100 mil en Pekín)

“Lo que sucede en la Villa Olímpica se queda en la Villa Olímpica”, es el dicho compartido y el juramento respetado de todos los atletas. Pero hay filtraciones.

Por ejemplo, en Londres se supo que el nadador estadunidense Ryan Lochte, quien ganó a su legendario compatriota Michael Phelps no sé qué cerrada final de natación, lo dejó varios cuerpos atrás en una apuesta menos pública, consistente en quién podía conseguirse más parejas de paso. Para el momento en que la nota fue escrita, Lochte ganaba 60-40.

Se supo que el basquetbolista Kobe Bryant encestó varias veces en la piscina de la nadadora australiana Stpehanie Rice, casada por todas las leyes, pero exceptuada por las de la Villa.

El irremediable estadístico que hay en todo buen reportero inglés hizo decir al autor de la nota que en promedio cada atleta pudo haber tenido 15 relaciones sexuales en la Villa Olímpica durante estas Olimpiadas. 15 por 10 mil.

Como siempre, hubo concentración del ingreso.

Héctor Aguilar Camín/mileniodiario

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