¿Quiénes son los antidemocráticos?

¿Quiénes son los antidemocráticos?

Exhibir la consigna, garabateada en un cartel, de que al candidato ganador de unas elecciones presidenciales “no se le va a dejar llegar a Los Pinos” y hablar, al mismo tiempo, de que no se va a aceptar una “imposición” es plantear una contradicción tan grande como una casa.

¿Quién le impone qué a quién? Ellos, los de ese movimiento #YoSoy 132 trasmutado de pronto en gran censor de la voluntad popular, ¿nos van a imponer a nosotros, los votantes, su cerril obstrucción o somos nosotros, los votantes, quienes, por el mero hecho de salir a votar libremente el domingo 1º de julio, entramos, de pronto, en la categoría de los que se “imponen” arbitrariamente a los demás? Creo que la respuesta es tan evidente como palmaria es la intolerancia de esos jóvenes que, por el mero hecho de no tener 40, 50 o 60 años de edad, reclaman la privilegiada condición de los que no se siente obligados a acatar las leyes ni dispuesto a ajustarse a los usos y costumbres de la vida democrática.

El mundo está al revés y quienes lanzan un índice acusador son los primeros, creo yo, en merecer, precisamente, las condenas y las acusaciones. La mera formulación de que “no lo dejaremos llegar” me parece tan escandalosa que bien podría merecer la absoluta descalificación de quien la profiere. ¿Por qué diablos deben millones de ciudadanos bajar la cabeza y resignarse a la imposición, ahí sí, de esa gente? ¿Por qué deben los votantes que han elegido democráticamente a un nuevo presidente de México aceptar las amenazas de aquellos que no lograron acumular la suficiente cantidad de votos para que su candidato resultara elegido?

¿No les gusta Peña Nieto? Pues, de seguro no votaron por él. ¿Ganó, de cualquier manera? Pues, ni modo, chavos. Así es la democracia. Pero, por favor, no nos impongan su intolerancia a nosotros, a todos los demás que, encima, somos millones. Gracias.

Román Revueltas Retes/mileniodiario

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