¿Qué pasa si dejas un diente en un vaso de Coca.Cola toda la noche?

A esta y otras preguntas curiosas responde «El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia», de los creadores del famoso programa de humor y cultura de la BBC «Quite Interesting»

¿Qué pasa si dejas un diente en un vaso de Coca-Cola toda la noche?

¿Qué pasa realmente si dejas un diente en un vaso de Coca-Colatoda la noche? Pues que, contrariamente a lo que dice la leyenda urbana, no se deshace. El autor de esta creencia tan divulgada es un profesor de la Universidad de Cornell que, en 1950, aseguró que el refresco provocaba caries y que, si se dejaba un pieza dental en un vaso con este refresco, comenzaría a disolverse a las 48 horas. No estaba en lo cierto.

Esta y otro centenar de preguntas curiosas encuentran respuesta en «El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia» (Paidós), cuyos autores son John Lloyd y John Mitchinson, creador y director de contenidos, respectivamente, del exitoso concurso de divulgación cultural en clave de humor «Quite Interesting», que la BBC emite desde 2003.

Se trata del segundo recopilatorio que publican con las preguntas más llamativas planteadas en el programa, después de «El pequeño gran libro de la ignorancia». Una idea que surgió de la cabeza de Lloyd el día que llegó a la alarmante conclusión de que, tras 15 años trabajando sin parar como productor y durmiendo cuatro horas diarias, «realmente no sabía nada de nada».

Un libro que hará las delicias de los más curiosos, sacará una sonrisa a los ignorantes y provocará que los sabelotodos choquen con la incómoda realidad de que no siempre (o nunca) están en lo cierto.

Las naranjas no siempre son naranjas

Entre las revelaciones más sorprendentes encontramos, por ejemplo, que no todas las naranjas del mundo tienen ese color de piel, sino que dependiendo del país donde se cultiven también pueden ser verdes. Que las posibilidades de sobrevivir a un accidente de avión son bastante altas, sobre todo si viajas en la cola; o que existen dos lugares en el planeta (la Tierra de Marie Byrd y el Triángulo de Bir Tawil) que no pertenecen a ningún país.

Las hay más retorcidas, como la que explica la manera más efectiva de pesarse la cabeza. Y ya adelantamos que no vale ponerla en la báscula del baño. Sorprendentemente, lo más sencillo es meterla en un cubo de agua (si te interesa el experimento, en el libro explica cómo y por qué).

Lloyd y Mitchinson se atreven incluso a desmentir a tu madre: no, tu manía de crujirte los nudillos no terminará en artritis, aunque con el tiempo puede disminuir la fuerza de tu apretón de manos. Y a responder a la pregunta del millón:¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?«El huevo. Fin de la discusión», sentencian.

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