¿Por qué en el futbol, sí y en la política, no?

Por: Juan Arias

¿No dicen que España está crispada, violenta, falta de solidariedad, desilusionada, airada con sus políticos y financieros? ¿Incapaz de levantar la cabeza, de crear empleo, de volver a lo que representaba en Europa, es decir, la primera división?

Victoria de España

Cabe entonces preguntarse por qué la otra España, la invicta, la envidia hoy del futbol mundial no es así. Más aún, es todo lo contrario de esa otra España deprimida, sin esperanza, con ganas de emprender una nueva ola de emigración.

Me he tomado la curiosidad de analizar el lenguaje usado en el triunfo de la Roja, en la victoria indiscutible de nuestra selección, que hoy está viva en todos los comentarios del mundo, desde los periódicos a a las redes sociales, a las conversaciones de los bares y oficinas.

En el análisis que se hace de por qué España ha triunfado tan estrepitosamente en el futbol, he ido recogiendo adjetivos y substantivos usados para explicar el milagro y me pregunto por qué esos “valores” que han hecho posible la victoria futbolística, no los aplicamos a la política. De hacerlo, quizás, España encontraría la fórmula para resurgir de su depresión y de su falta de autoestima para volver a ser lo que era y lo que debe ser por el potencial que encierra, como se ha revelado en la selección.

He aquí la lista de términos que he ido recogiendo en los análisis futbolísticos:

Se ha escrito que España ha triunfado porque ha aplicado al futbol, tanto el técnico anti protagonista y anti fanfarrón, Vicente del Bosque hasta el último de sus jugadores que ha salido a las canchas “a jugar bien” no a “ganar”, porque también una derrota puede ser tan digna como una victoria.

Estos valores parecen ser justamente los que le faltan a nuestra política, que es como decir a nuestros políticos, banqueros, financieros y a muchos empresarios, sin contar a los mismos ciudadanos de a pié ya que nadie es del todo inocente.
– Serenidad

Que es lo contrario a nuestra vida política toda ella hecha de crispación y nerviosismos.
– Inteligencia
Algo que parece haber desaparecido de nuestro mapa. Ni los grandes economistas parecen ya dominarla. La política vive de una mediocridad intelectual que espanta. ¿Donde están nuestras lumbreras intelectuales capaces de ofrecer soluciones nuevas?
– Confianza
Ha desaparecido de la piel de Toro. Nadie confía en nada y en nadie, y menos en los políticos. Y sin confianza, un país se hunde.
– Placer de jugar
España está viviendo la crisis sólo como drama. Ha perdido el sentido lúdico de la vida, olvidándose que todo es un juego, que no es sólo el dinero ni el triunfo fácil, lo que ofrece los mejores placeres de la vida. Hay que saber disfrutar hasta con las pequeñas cosas que nos quedan cuando nos arrancan las que nosotros un día creímos que eran las únicas importantes. Los brasileños, por ejemplo, son maestros en estas artes.
-Modernidad
De repente parece que España está estrujada como un limón; que no existe creatividad para afrontar la crisis; invención, búsqueda de fórmulas nuevas. Dicen que nuestro futbol se ha colocado en el futuro, en la innovación más pura, en el “nuevo futbol del siglo”. ¿Y nuestra política? ¿Y nuestra economía? ¿Hay algo más viejo, anticreativo, antioriginal, manido, sin una brizna de fantasía? Somos la antítesis de nuestra selección, de nuestro futbol
-Esfuerzo
A veces parece que damos la sensación de que las cosas se consiguen sólo por magia, por milagros teológicos, sin esfuerzo, sin poner el codo, sin mancharnos las manos, sin dolor y sin sacrificio. Ese esfuerzo lo conocieron nuestros padres y abuelos, nuestros emigrantes, todos los que supieron sobrevivir a la guerra y a la miseria y acabaron, con ese esfuerzo personal y colectivo, transformando a España en uno de los países creativos e envidiables dentro de la Unión Europea. Exactamente, como hoy nuestra Roja.
-Trabajo de equipo
Es curioso que uno de los valores que se le achacan positivamente a la selección Del Bosque es el formidable trabajo de equipo.Eso, e una España tremendamente individualista donde si alguien consigue empezar a subir enseguida se le tira de los pantalones para que baje.

En la política reina la desunión, el cada uno para sí, pensando sólo en lo que está ante los ojos, en ganar un puñado de votos. Nadie quiere renunciar a nada para trabajar juntos.
-Respeto a los adversarios
Ah, ese valor ha desaparecido de nuestro mapa español. Los adversarios políticos se convierten en enemigos a combatir, a hacer desaparecer si es posible. El adversario se equivoca siempre, todo lo hace lo hace mal y es preciso eliminarlo. Y sin embargo, las grandes conquistas se consiguen respetando la dignidad de todos, incluso de los más diferentes. Nadie tiene el monopolio de la verdad. El adversario de hoy puede ser el compañero de mesa de mañana. Todos tenemos que aprender de todos.

Me encantó Del Bosque cuando antes de la final de la Eurocopa habló con gran respeto de la fuerza del equipo adversario, de la Azzurra. y siguió haciéndolo después de nuestra rotunda victoria.
-Sencillez y cordialidad
Dos atributos que faltan no sólo a nuestra clase política, siempre patéticamente arrogante, sino incluso a los ciudadanos de a pié. Se confunde sencillez con falta de carácter, y cordialidad con ausencia de coraje. El insulto, la arrogancia, la descalificación son ingredientes muy españoles dentro de la política que, justamente, aplicados a la selección y a su no arrogante técnico, han hecho grande a nuestro equipo.

En los comentarios anónimos al resultado del partido hay algunos muy sintomáticos. He escogido dos+
“Personas como usted, Del Bosque, son las que nos deberían gobernar. Quizás seguiríamos en crisis, pero volveríamos a tener valores”.
“Si el futbol es la única institución en quien confiar, qué desgracia de país tenemos”.
La pregunta que podríamos hacernos es por qué lo que un puñado de españoles, variopinto por cultura, a veces adversarios entre sí, ha sido capaz de hacer, no lo podemos conseguir los otros 40 millones de españoles. La selección y su técnico no son marcianos, no vienen de otro planeta, si siquiera de otro país de Europa.

Son españoles como nosotros, como nuestros políticos que parecen sin fantasía, sin ganas de ganar, sin fe en los valores que han hecho de España algo más que un número dentro de la Unión Europea.

¿Serán capaces de aprender nuestros políticos y economistas, de este puñado de chavales que junto con la fuerza de la sabiduría amable de su técnico, nos han revelado de repente que podemos ser diferentes, menos infelices, más victoriosos, más creativos,  y hasta envidiados de nuevo en el mundo?

Ojalá.
Vicente del Bosque

La España de la esperanza, sin crispación y amargura

Fuente: vientos-de-brasil/2012/07/elpais.es

 

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