Peña Nieto en el país de Walmart, HSBC, Melate…

Peña Nieto en el país de Walmart, HSBC, Melate…

Cuánta porquería surgió en todo el país. Si Felipe Calderón llegó en diciembre de 2006 y destapó la cloaca de la compenetración del crimen organizado en estados y municipios, Enrique Peña llegará a abrir una caja de Pandora nada menor en materia de corrupción parasitaria en buena parte del sistema político y económico. Pura porquería.

El control de daños que Peña Nieto tendrá que hacer es de tamaño significativo, sobre todo por lo que se refiere a nuestro posicionamiento como destino atractivo de inversión extranjera. Porque una cosa es que en la prensa internacional se haya insistido en la gravedad del problema de violencia, y otra muy distinta que la corrupción corporativa y gubernamental sea tema recurrente. Veamos la diferencia.

Un empresario alemán, suizo o británico puede leer en diarios financieros que México está tomado por el crimen organizado. Eso está muy mal, es cierto. Pero si su lectura sobre el mercado mexicano profundiza más, detectará que: (1) es cierto que la mayor parte de los muertos del sexenio fueron resultado de un ajuste entre bandas, (2) los ataques violentos no estuvieron dirigidos hacia la población civil y (3) son unas cuantas ciudades las que detentan un problema mayor, mientras el resto del país sigue funcionando. Bajo este análisis, se explica que la inversión extranjera siguió fluyendo durante la era calderonista.

Muy diferente es, sin embargo, leer en la prensa internacional que el sistema financiero se prestó para lavar dinero del narcotráfico, y que el regulador actuó magramente, mirando y conminando únicamente al cierre de algunas cuentas y sucursales (caso HSBC); que cientos de tiendas de autoservicio fueron abiertas y siguen operando luego de haber corrompido a un nutrido número de funcionarios locales (caso Walmart), y que en las loterías del Estado es factible una confabulación de funcionarios y empresas privadas para robar un sorteo millonario (caso Melate).

Un empresario puede decidir invertir en México si ve que la violencia está circunscrita a las pandillas del narco, pero se lo pensará dos veces si ya leyó que todo el sistema está impregnado de corrupción y falta de respeto a la ley. Es el país que recibirá Peña.

Carlos Mota/mileniodiario

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