Patatas aliñadas con pimientos al vapor

Por: Mikel López Iturriaga

Patatas aliñadas pimientos
Milagro: no repite. / AINHOA GOMÀ

 

Qué bueno, bonito y barato se come en Cádiz. Hacía siglos que no iba por allí, y me ha encantado reencontrarme con algunas de las maravillas que la provincia depara a los glotones. Consultando al oráculo de Twitter, he descubierto algunos sitios fantásticos recomendados por gente muy bien informada, en los que he zampado toda clase de pescaditos, gambas, ensaladas o pasteles. La pena más grande es que no he podido adentrarme mucho en el mundo del vino, porque conducía yo.

En Casa Balbino (Sanlúcar de Barrameda) tomé unos gloriosos rollitos de berenjena y langostino y la mejor tortilla de camarones que he probado jamás, a años luz de las plastas congeladas habituales. La Fontanilla (Conil) me llevó a conocer otra dimensión del atún: los tacos cocinados en aceite al horno, el guisote o la ventresca a la plancha parecían provenir de otro pescado diferente, meloso, delicado y sin rastro alguno de sequedad. Y en el nada pretencioso Los Cristales (Chiclana), me di el gustazo de tomarme unas ortiguillas fritas que eran puro mar.

Todos son platos difíciles de replicar si no cuentas con el producto local. Lo que sí me pareció más imitable fueron las papas aliñás que comí en un par de sitios. Aunque en realidad la receta de hoy no tiene mucho que ver con ellas: más bien obedece a las ganas que me entraron de comer patatas en ensalada después de devorarlas con entusiasmo en Cádiz.

La gracia del plato es que sus tres ingredientes principales -patata, pimiento verde y ajo- están hechos al vapor. La patata conserva mejor el sabor que cocida y mantiene un cuerpo más firme, mientras que el pimiento y el ajo se relajan hasta no resultar ni dominantes ni indigestos. El contraste salado lo ponen las aceitunas, a las que conviene acompañar con un aceite de oliva virgen poderoso. Y si quieres ponerle más chicha a la ensalada, no tienes más que añadirle melva o bonito.

Dificultad

Para epsilones.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 800 g de patata nueva, a poder ser pequeña

  • 3 pimientos verdes grandes

  • 3 dientes de ajo

  • 100 g de aceitunas negras con hueso

  • Bonito o melva en aceite (opcional)

  • Aceite de oliva virgen extra

  • Sal

Preparación

1. Limpiar a fondo las patatas bajo el chorro de agua, con un cepillo si se tiene. Ponerlas sin pelar con los pimientos enteros y los dientes de ajo también sin pelar en un cestillo o vaporera. Cocer 20 minutos.

2. Sacar los pimientos y los ajos y dejar cociendo las patatas 30 minutos más.

3. Mientras, picar los pimientos desechando las pepitas y el tronco. Ponerlos en un bol junto a los ajos pelados y picados en grueso. Cubrirlos casi del todo con aceite y reservar media hora como mínimo.

4. Una vez cocidas las patatas, tras comprobar que están hechas pinchándolas con un cuchillo, cortarlas aún calientes en rodajas gruesas y disponerlas en una fuente. Salarlas y mojarlas con el aceite con pimientos y ajo, dejando que maduren una media hora. Corregir de sal, repartir aceitunas al gusto por encima y el bonito o la melva desmigada si se quiere, y servir.

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