Naranjas de la China: ¿es China igual o diferente?

Por: José Ignacio Torreblanca

Naranjas
¿Qué quieren los chinos: libertad o democracia? ¿Qué fracturas recorren a la sociedad china? ¿Qué piensan los jóvenes chinos sobre Occidente? ¿Qué diferencias hay entre los chinos de la ciudad y los chinos del campo? ¿Saben los hijos lo que sus padres hicieron y sufrieron durante la Revolución Cultural? ¿Por qué no se lo cuentan a los extranjeros? ¿Por qué la China que se abre comercialmente al mundo no termina de abrir también su mente y nos cuenta lo que piensa? ¿Tienen miedo o es que simplemente son distintos?

Estas son las preguntamos que tuvimos la oportunidad de debatir el miércoles pasado en la Fundación Mapfre con motivo de lapresentación del libro de Julio Arias, “Naranjas de la China”, un acto organizado por la revista “Foreign Policy edición española” y que contó también con la presencia, además del autor, de Andrés Ortega, José Félix Valvidielso y Cristina Manzano.

El libro no es un libro de análisis ni de teoría política, sino un libro de vivencias y experiencias que modestamente quiere aportar su granito de arena. Su pretensión no es evitar los grandes debates sobre China, sino dar una perspectiva complementaria, desde dentro.

Son pocos, aunque afortunadamente cada vez más, los españoles que se aventuran a conocer China hasta el fondo, aprenden su lengua y, como Julio Arias, deciden abandonar los cómodos ghettos donde vive la clase expatriada y moverse a vivir a unhutong, los barrios tradicionales de callejones que han sido siempre la esencia de las ciudades china y que están desapareciendo bajo la presión inmobiliaria y de una mal entendida modernización. También son cada vez más, afortunadamente, los españoles que escriben sobre China y que nos ayudan a entender ese mundo sirviéndose de una mirada, la nuestra, que nos puede ayudar a entender muchas cosas. Entender China es crucial, y entenderla en español y desde España, mucho más,  de ahí el valor de la aportación de Julio Arias.

Del debate, me quedo con dos elementos que traslado a los lectores. Uno, el debate sobre el crecimiento de China. Llevamos años asustándonos por las cifras de crecimiento de China, que le permitan doblar su PIB cada década , sacar a cientos de millones de personas de la pobreza y convertirse en la potencia mundial de moda. Pero ahora resulta que nos estamos comenzando a asustar todavía más por las posibilidades de un colapso económico de China: hay un enfriamiento notable de la actividad económica y del empleo, una burbuja inmobiliaria y crediticia que en nada tiene que envidiar a la española, un masivo problema de corrupción y casi doscientos millones de inmigrantes en situación de desarraigo y explotación que tienen que decidir si volver al campo o quedarse en las ciudades. ¿Qué nos interesa más, preguntó Andrés Ortega? ¿Una China en auge, o una China en crisis?

El segundo debate que traigo a los lectores es el de la democracia. ¿Se democratizará China¿ ¿Y si lo hace, de qué manera lo hará? ¿En qué nos fijamos de China? ¿En lo que es totalmente diferente, es decir, un imperio y una cultura milenaria con unas experiencias históricas únicas e irrepetibles? ¿O nos fijamos en lo que tienen en común con otros procesos de transformación económica seguida de transformación social y luego de transformación política, como la propia España?¿Quién tiene razón: los que dicen que China es distinta, o los que dicen que no es más que otra dictadura desarrollista que gobierna sobre la legitimidad de resultados pero que en ausencia de resultados económicos se colapsará?

 http://blogs.elpais.com/cafe-steiner

Deja un comentario