¿Mucho Higgs y pocas nueces?

¿Mucho Higgs y pocas nueces?

¿Estaré sugiriendo que el (muy probable) descubrimiento del bosón de Higgs anunciado el 4 de julio, no es realmente la noticia científica del siglo? ¿Sería una cortina de humo para desviar nuestra atención del debate poselectoral?

No, en absoluto. Eso fue solo un truco para llamar su atención. Aunque sí, quizá el peso que se le dio al hallazgo de la “partícula de Dios” fue excesivo.

Mucho se ha explicado ya sobre el bosón de Higgs. Fue propuesto por el físico británico Peter Higgs en 1964 como la pieza faltante del rompecabezas que explica la estructura básica del universo: el “modelo estándar”.

Los físicos son famosos por construir modelos matemáticos enormemente abstractos y complejos para describir la realidad. El modelo estándar describe cómo está hecha la materia, y cómo responde a las cuatro fuerzas fundamentales del universo (gravedad, electromagnetismo y las fuerzas nucleares fuerte y débil).

La materia está hecha de partículas llamadas fermiones (cuarks, que forman protones y neutrones, y leptones, como los electrones). La fuerzas, a su vez, son transmitidas a la materia por medio de otras partículas, llamadas bosones.

Los físicos estudian las partículas con aceleradores que permiten hacerlas chocar a energías inimaginables. Lo bonito es que las ecuaciones que construyen no solo describen lo hallado en los experimentos, sino que llegan a predecir la existencia de nuevas partículas. El bosón de Higgs se postuló para explicar por qué la materia tiene masa, algo no predicho por el modelo estándar… de ahí la búsqueda de casi 40 años.

Se trata de ciencia básica, sí. Nos permitirá entender algunas de las propiedades fundamentales del cosmos. Pero la historia muestra que todo avance básico inevitablemente encuentra una aplicación que muchas veces transforma nuestro estilo de vida.

Aun así, es curioso que la noticia haya alcanzado tal fama en los medios. Yo creo que en parte se le debe a Leon Lederman, el físico premio Nobel que la llamó “the god particle” —aunque dios no tenga nada que ver— en su libro del mismo nombre. A veces una buena mercadotecnia, aunque sea accidental, es lo que la ciencia necesita para estar en primera plana.

lacienciaporgusto.blogspot.com

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