La piel del voto

La piel del voto

Otra vez la corrupción aparece como sinónimo de nuestra segunda piel. Somos un país facilón para faltar a la ley, según se ha estudiado: no llegamos ni a tres, en una escala donde 10 es lo menos corrupto. La nación 100, entre 183. Y aún así hay quienes defienden la limpieza electoral, entre otras cosas, porque los harta la posición de Andrés Manuel López Obrador, el tal AMLO. Pero no es un asunto de estar a favor o en contra de él. Es rebasar al incómodo tabasqueño para encontrar la realidad en que se encuentra nuestra desvertebrada democracia.

Porque una cosa es AMLO y muy otra la gran verdad: en decenas de años hemos sido testigos de la compra de votos, de la cooptación de ciudadanos para lograr que ciertos partidos políticos logren posicionar a sus huestes, tribus, y hasta familias enteras, para vivir del erario sin trabajar. Inconcebible en países civilizados. Se hace impostergable cambiar esas tácticas electorales si queremos avanzar en las posibilidades de una democracia plena. Por eso sorprende que algunos periodistas no deslinden lo que haga AMLO o el movimiento estudiantil 132, frente a la realidad que muestra a las claras a un México donde hay gente que se vende por una camiseta, una torta, o un vale de despensa por menos de mil pesos. Se llama corrupción. Y las razones son múltiples.

Nos cuesta trabajo aceptar la corrupción. Es un cáncer incurable. La tentación del dinero —la bolsa o la vida—, va más allá de la ética y la honestidad. No es un asunto de clases sociales. Caben todos en la clasificación. Pero pagan los que menos tienen. AMLO se refirió a ellos de manera despectiva, sin pensar quizá que en algunas casas una despensa mínima cubre una semana de alimentación. Considero que los que tanto tienen —y que son los corruptos mayores—, son el verdadero problema de este país. Y contra ellos habría que aplicar la ley a todo lo que da.

No es difícil si hay respeto leal a las instituciones, a la Constitución. Que no digan que no se les advirtió para que esto no vuelva a ocurrir en 2018. Que no vengan con explicaciones técnicas sin resolución legal. Lo digo con honestidad y riesgo de que me coman los radicales: AMLO no ganó la elección. Pero tiene razón en lo que los mexicanos saben: la compra de votos es una práctica común. Esa debería ser la defensa de la democracia futura. ¿O corrupción sin salida?

Braulio Peralta

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