Guardiola contra el hombre normal

Guardiola contra el hombre normal

Tres años después, condenado a cubrir el abismo de esa banca y silenciar una palabra larga y bien entonada en los despachos, apareció el hombre normal; sobre todo mortal. Todavía en tratamiento contra el cáncer, otra pasta de ídolo al que están por caerle encima 14 toneladas de títulos, una por cada Copa. Francésc Vilanova, el “Tito”, compareció ante la prensa con buen acento guardiolano, digamos que se oyó muy bien. Sin asumir pose de discípulo, pero tampoco negando la cruz de su parroquia. Quieto, sereno, cordial. Con algunas salidas de rutina en temas deportivos: Messi, fichajes y pretemporada; y otras frases de colección. La primera como no, para José Mourinho. Con buenos modales y mucho respeto Vilanova se quitó de encima el tema de las últimas portadas. De aquel dedo de Mourinho dentro de su ojo que tantos ejemplares de As, Marca y Sport sigue vendiendo dijo: “Me cansa que después de un año hablen de ello, acepto las decisiones como deportista. El castigo que tendremos ambos es que las imágenes se podrán ver siempre”. La voz de Vilanova por fin se ha escuchado, apenas se oía por los rincones del Camp Nou y nadie la distinguía fuera del estadio. En ese atrio donde Guardiola dominaba la escena con una oratoria secular, se presentó un tipo sencillo, de lenguaje poco expresivo y modales tranquilos. No hubo tics, botellas de agua ni gestos dramáticos. Casi nada de aquel obseso que se rascaba cien veces la barbilla y sufría alopecia acelerada. Los aficionados pueden estar tranquilos, en Vilanova no solo recae la crueldad de intentar olvidar lo más pronto a Guardiola, también descansa la palabra de un hombre normal. Esta vez decides tú, ¿que a quién le vamos en España?, al Barcelona de Vilanova.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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