El ocaso de nuestra especie

El ocaso de nuestra especie

Una grave enfermedad aqueja a nuestra especie. Nuestra sociedad, amparados y con la complicidad del Estado (pues somos demasiado cobardes para hacerlo con nuestras propias manos)seguimos acabando con la humanidad.

No respetamos al vecino. Pisoteamos los derechos y libertades de quien vive en la puerta de enfrente. Siempre salvaguardando, sobreprotegiendo, abusando de nuestros privilegios, los que nos han sido otorgados por tener un color de piel, una religión, una nacionalidad, pertenecer a una determinada clase social. Y allí donde pisamos no vuelve a crecer la hierba.

Tantos creen que es la manera de erradicar las malas hierbas. Cercamos nuestros cultivos para que no llegue el vecino a recoger nuestro alimento, pero si la pereza que oculta real ambición nos asalta, le pedimos que lo recoja a cambio de limosna. Aquel que a hierro mata, a hierro muere. El que no respetó la vida del prójimo no es digno de nuestro respeto. Los que son gobernados por tiranos deben sufrir el mal de la escasez, la guerra y modernos jinetes del apocalipsis con monturas de metal pesado.

Esta es la medicina que salvará a nuestra especie. O no.

Pintura de Carlos Regazzoni

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