UN NUDO EN LA GARGANTA

UN NUDO EN LA GARGANTA

Y al otro lado de la ventana, nada de nada, cielo raso y una soga que pende de la única nube. Vete, me dijiste, y me confiné en este palafito a la orilla del mar, esperando la ola fatal. Fuiste tormenta, huracán, remolino, y desapareciste por el sumidero de mi majadería. Creí que eras mía, y eras de tu soberbia. Ahora giro mil veces el reloj de arena, intentando acelerar las vigilias, alejar la nube. Pero en las peores noches me dices ven, ven, ven, y me aferro a la pata del somier, repitiendo rezos sin sentido.

Fuente: Beatriz Alonso Aranzábal/http://cartas-sin-sellos.blogspot.mx

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