Tagliatelle con cecina y guisantes

Por: Mikel López Iturriaga

Tagliatelle con cecina y guisantes
Un poco de pasta basta. / AINHOA GOMÀ

 

La cecina es un producto fantástico no demasiado utilizado en cocina. No me extraña, primero porque estaba semiolvidado hasta hace unos años, y segundo porque su sabor ahumado es bastante peculiar y un tanto complicado de combinar. A mí me encanta tomarla casi a palo seco, con un poco de aceite de oliva y unas gotas de limón. Eso sí, siempre que no esté curada en exceso, que entonces parece que te estás comiendo el chaleco de un pastor cuando baja del monte sin haberse cambiado en todo el invierno.

Como soy fans declarado de esta chacina vacuna, el otro día me lancé a hacer un pequeño experimento con ella. El asunto consistía en subvertir los carbonara de toda la vida sustituyendo la panceta por cecina, y añadiendo un poquito de verde de la temporada en forma de guisantes. Como no quería potenciar ni modificar en absoluto el producto leonés, lo añadí en el último momento en vez de rehogarlo. Quedó una pasta bastante original, nada pesada y con una mezcla de sabores para mi gusto deliciosa.

Si la preparas, te quedará mejor con guisantes frescos, pero si no te queda otra que comprar congelados, consigue algunos finos de calidad decente y no se notará demasiado la diferencia. En cuanto a la mantequilla, si perteneces a alguna secta que prohíba el consumo de grasas animales la puedes sustituir por aceite de oliva, pero a mí me parece que un puntito lácteo le va bien.

Dificultad

Para bebés.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 400 g de tagliatelle o cualquier pasta similar

  • 100 g de cecina no muy curada

  • 150 g de guisantes

  • 2 huevos

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharada de mantequilla

  • Queso curado rallado (opcional)

  • Sal y pimienta negra

Preparación

1. Cortar la cecina en tiras finas o picarla sin más.

2. Si los guisantes son congelados, escaldarlos 3 minutos en agua hirviendo con sal. Escurrir.

3. Cortar los ajos en láminas gruesas y rehogarlos en una cazuela grande a fuego suave con la mantequilla. Cuando empiecen a dorarse, añadir los guisantes y rehogar hasta que estén tiernos pero no blandurrios (unos 5 minutos, pero depende de la clase). Retirar el ajo si se quiere y salpimentar.

4. Separar la yema de uno de los dos huevos y dejar la clara para otros preparados. Batir la yema con con el otro huevo entero.

5. Cocer la pasta en agua abundante con sal siguiendo las instrucciones del fabricante.

6. Incorporar la pasta escurrida con un par de cucharadas de su agua de cocción a los guisantes y remover. Retirar del fuego, añadir la cecina y el huevo batido y remover bien. Corregir de sal y pimienta y servir de inmediato con queso rallado por encima si se quiere.

Fuente: http://blogs.elpais.com/el-comidista

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