Pensamientos con vientre (III)

Pensamientos con vientre (III)

A cerca de la vida interior de las mujeres podrían decirse muchas cosas y seguramente sólo resultarían exageradas las que fuesen negativas. Cualquiera que sea su condición social, las mujeres resultan siempre un espectáculo apasionante. Aun en las peores circunstancias puede obtenerse una visión novedosa sobre el orbe de la feminidad, un hallazgo expresivo, un detalle ilustrativo y sorprendente. Mi amigo Pepe Bahana era propietario de un club de alterne en el que fue testigo excepcional de la personalidad femenina en la circunstancia extrema en la que sus chicas  arriesgaban juntas la reputación y la vida. Para aquel tipo, las mujeres eran algo más que la productividad que acreditasen cada noche en el momento en el que el jefe vaciaba el cajón de la caja registradora y disponía el dinero en sobres para repartirlos luego en los buzones nocturnos de los bancos y en los voraces bolsillos de los sobornados. Pepe Bahana miraba más allá del arqueo. Se fijaba en detalles en los que creía ver el retrato más original de la personalidad de las mujeres. Me dijo Pepe Bahana una madrugada: «Nada de psicólogos, muchacho. Si de verdad quieres saber algo de las mujeres, fíjate en el curioso detalle de que consumen menos de la mitad del papel higiénico que gastan los hombres. Hay algo en el metabolismo de las mujeres que provoca que incluso sus heces sean más limpias que las de los fulanos. Fíjate en eso, amigo, y me darás la razón. Yo sé que parecerá una exageración mía, pero lo cierto es que la semana pasada invité a las chicas a comer lacón con grelos y por la noche, su baño del club olía al final de la jornada como si cada una de ellas hubiese cagado cien gramos de fresas con nata. Si es así de inteligente su intestino, ¡cómo será entonces su cabeza!»…

José Luis Alvite/larazon.es

La pintura la vi aquí: http://galeriabalbontin.bligoo.com

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