Peña, rechinando de limpio

Peña, rechinando de limpio

A mí no me da miedo que el país se vaya a dividir el 1 de julio con el tema de las elecciones. Ya estamos divididos, ya estamos peleados, ya estamos igual o peor que en 2006.

Y no sé cómo la estén viviendo usted, su familia y sus amigos, pero a mí ya me ha tocado ver enfrentamientos muy rudos entre padres e hijos, reuniones donde, para poder estar, el único requisito es no hablar de política, y gente que te deja de hablar si no le das por su lado.

Qué bueno que al final de este proceso alguien vaya a ganar. A mí lo único que me queda claro es que se está repitiendo el fenómeno de odio e inconformidad de hace seis años y que gane quien gane, todos perderemos.

¡Y cómo no! ¿Ya vio la última avalancha de spots que está inundando nuestro medios de comunicación?

Son una invitación a la violencia, a que el primero que quiera o que pueda atente contra los candidatos. Es un fenómeno que no podemos permitir.

Lo chistoso es que se supone que las guerras sucias iban a estar prohibidas, ¡pero cuál! Al lado de lo que usted y yo estamos viendo, aquellos legendarios anuncios de “Andrés Manuel López Obrador es un peligro para México” eran caricaturas para niños.

¿Qué es lo que se está transmitiendo candidato por candidato? Tome nota, por favor.

Josefina Vázquez Mota: sus nuevos spots son un escándalo porque oscilan entre una candidata como a reina de la simpatía de la prepa que invita a sus amigas a hacer algo tan barato como ponerse un tache en la mano para verse muy “diferente”, y una serie de ataques rarísimos a Peña Nieto y López Obrador.

¿Por qué rarísimos? Porque en cualquier otra parte del mundo ya la hubieran demandado por decir tantas “mentiras”, y si está diciendo la verdad, peor, a sus adversarios ya los hubieran metido a la cárcel.

Pero como no pasa nada, lo único que se está promoviendo es la idea de que los políticos, incluyéndola a ella, gozan de una impunidad asquerosa y es que, si la señora siempre supo eso de Peña y de López, ¿por qué esperó hasta ahora para decirlo?

Enrique Peña Nieto: por supuesto que una entidad anónima está pegándole a Vázquez Mota y a López Obrador en diferentes medios, la diferencia es que el candidato de la coalición Compromiso con México no interviene, siempre queda rechinando de limpio.

Y tan queda limpio que su nueva estrategia de comunicación ya no es la de un candidato a la Presidencia de la República, sino la del típico señor de los anuncios de detergente que va de casa en casa enseñándole a las señoras que con él la ropa sí queda más blanca.

Pero lo peor no es esto, sino el spot del Día del Padre en donde Peña Nieto sale a punto de llorar. ¿Por qué? Porque el último presidente que nos lloró en público fue José López Portillo y no nos dejó precisamente en la abundancia. ¿O me equivoco?

Andrés Manuel López Obrador: este es el caso más delirante de todos porque si alguien comenzó laguerra sucia en este proceso electoral fue el candidato de la coalición Movimiento Progresista.

Acuérdese, él, antes que nadie, sacó un spot acusando al PRI de 70 años de corrupción y al PAN de otros tantos horrores. ¡Ahora resulta que es muy pacífico, que él no le entra a los ataques y que todos nos vamos a querer muchos entre besos, abrazos y nubes de colores!

Sí, son lindos los nuevos anuncios tranquilizadores de López Obrador pero, no nos hagamos tontos, están apelando a nuestra falta de memoria no de hace seis años, ¡de hace seis semanas! Andrés Manuel puso el desorden y ahora que ya todos se están dando hasta con la cubeta, se va. ¡Qué listo!

Gabriel Quadri: lo que muchas personas preguntan es ¿para qué perder el tiempo hablando del candidato de Nueva Alianza si sabemos que no va a ganar? ¿Qué caso tiene analizar sus spots?

La verdad es que esto es tan importante o más que los casos de Vázquez Mota, Peña Nieto y López Obrador porque nos está costando lo mismo y la campaña de este señor ni picha, ni cacha ni deja batear.

Es un foco rojo en la concepción de nuestros partidos políticos, una señal de alerta para el futuro de las candidaturas ciudadanas, algo que nos debería tener a todos en la más gran indignación, pero que, entre tanto odio, se diluye. Es como si nos estuvieran robando en nuestra propia cara y nosotros, por estarnos peleando, no nos estuviéramos dando cuenta. No se vale.

Alvaro Cueva/mileniodiario

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