Los tres muertos más importantes del sexenio

Los tres muertos más importantes del sexenio

No serán los más de 50 mil muertos los que más dañen la imagen de nuestro país en el exterior. No. Esos, a final de cuentas, pueden ser manejados por una firma de relaciones públicas que convenza a los periodistas británicos y estadunidenses de que fueron resultado de ajustes de cuentas entre bandas. El suceso de ayer en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en el que murieron tres policías, es la más grave señal que podemos enviar al mundo. Una crisis gansteril que se convierte en crisis institucional, donde una semana la Marina armada incurre en un fiasco al declarar la detención del hijo de El Chapo, y a los pocos días tres policías federales son baleados en pleno aeropuerto, frente a la gente de negocios que lo mismo debe volar a Monterrey que a Dallas, Atlanta o Miami. Una catástrofe. Ayer la BBC reportaba: “Two policemen have been killed and a third injured in a shootout at Mexico City’s main airport”. La BBC es el medio-ancla del mundo anglosajón. Su influencia es gigante. El diario canadiense The Star caracterizaba la nota con una foto donde aparecían nueve policías en la escena del crimen, en situación intimidatoria. Reuters, la agencia más vista por inversionistas globales, decía: “Los ataques se han incrementado en la capital y sus alrededores, con más de 300 personas asesinadas el año pasado”. El Wall Street Journal y la agencia Associated Press también lo reportaban con gravedad. ¿Qué pensará cualquier ejecutivo alemán que esté saliendo de Frankfurt hacia la Ciudad de México? ¿Cómo digiere esta información el estadunidense que hoy debe tomar un vuelo desde JFK, O’Hare, o LAX? Este es el peor de los escenarios para México: tipos en el aeropuerto de la capital disparando más de quince balazos y matando policías donde la gente desayuna. Sucesos así tienen el potencial de desplomar la inversión extranjera directa (el año pasado fue cercana a 20 mil millones de dólNo serán los más de 50 mil muertos los que más dañen la imagen de nuestro país en el exterior. No. Esos, a final de cuentas, pueden ser manejados por una firma de relaciones públicas que convenza a los periodistas británicos y estadunidenses de que fueron resultado de ajustes de cuentas entre bandas. El suceso de ayer en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en el que murieron tres policías, es la más grave señal que podemos enviar al mundo. Una crisis gansteril que se convierte en crisis institucional, donde una semana la Marina armada incurre en un fiasco al declarar la detención del hijo de El Chapo, y a los pocos días tres policías federales son baleados en pleno aeropuerto, frente a la gente de negocios que lo mismo debe volar a Monterrey que a Dallas, Atlanta o Miami. Una catástrofe. Ayer la BBC reportaba: “Two policemen have been killed and a third injured in a shootout at Mexico City’s main airport”. La BBC es el medio-ancla del mundo anglosajón. Su influencia es gigante. El diario canadiense The Star caracterizaba la nota con una foto donde aparecían nueve policías en la escena del crimen, en situación intimidatoria. Reuters, la agencia más vista por inversionistas globales, decía: “Los ataques se han incrementado en la capital y sus alrededores, con más de 300 personas asesinadas el año pasado”. El Wall Street Journal y la agencia Associated Press también lo reportaban con gravedad. ¿Qué pensará cualquier ejecutivo alemán que esté saliendo de Frankfurt hacia la Ciudad de México? ¿Cómo digiere esta información el estadunidense que hoy debe tomar un vuelo desde JFK, O’Hare, o LAX? Este es el peor de los escenarios para México: tipos en el aeropuerto de la capital disparando más de quince balazos y matando policías donde la gente desayuna. Sucesos así tienen el potencial de desplomar la inversión extranjera directa (el año pasado fue cercana a 20 mil millones de dólares) y de afectar el flujo de turistas internacionales. No hay agencia de relaciones públicas que pueda con ello. Una cosa son las carreteras de Matamoros, y otra muy diferente estar desayunando un muffin, esperar un vuelo de Aeroméxico, y tener que esquivar una bala. ares) y de afectar el flujo de turistas internacionales. No hay agencia de relaciones públicas que pueda con ello. Una cosa son las carreteras de Matamoros, y otra muy diferente estar desayunando un muffin, esperar un vuelo de Aeroméxico, y tener que esquivar una bala.

Carlos Mota/mileniodiario

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