Los calzones de Platini

Los calzones de Platini

La pelota y la línea de gol vuelven a trazar esa silueta imaginaria, en la prensa le llamamos gol fantasma, existe, pero nadie lo comprueba. La cosa tiene gracia, porque otra vez Inglaterra como en el Mundial de 1966 y 2010 contra Alemania y ahora en 2012 frente a Ucrania, se ha visto involucrada. Y tiene gracia porque los ingleses que reglamentaron el juego son también quienes mejor podrían atestiguar su evolución hacia la tecnología. La UEFA sin embargo ha utilizado el ojo clínico para sancionar otras jugadas que por lo visto son más rentables que un gol de Ucrania. El danés Nicklas Bendtner aprovechó mejor que Platini las 30 cámaras que los organizadores utilizan en cada partido. Sabiendo que la imagen sería captada, grabada y reproducida por todo el mundo, decidió cumplir con la casa de apuestas que le contrató, marcó un gol a Portugal y enseñó el resorte de sus calzoncillos con la firma Paddy Power a todo trapo. UEFA no tardó ni 10 minutos en revisar la jugada, perseguirla de oficio y aplicar una sanción. Cien mil euros de multa para Bendtner, al que Paddy Power pagará el doble y negocio cerrado. El castigo es correcto, Bendtner y su patrocinador se pasaron de listos. Pero cuesta entender que con tanta firmeza la UEFA atienda un asunto comercial sucedido dentro del terreno deportivo, pero al mismo tiempo, en algo tan común y natural como un balón atravesando la línea de gol, no sea capaz de emitir un veredicto. Son cada vez más las cosas importantes para el futbol las que como el gol fantasma de Ucrania, valen menos. Hubiera sido maravilloso que algún jugador inglés, poseído por el espíritu de Geoffrey Hurst detuviera el partido y concediera el gol al rival. Platini habría perdido los calzones.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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