La traición es como un puñal por la espalda

 La traición es como un puñal por la espalda

Hay pocas cosas tan dolorosas en la vida como la traición. Al experimentarla, el traicionado vive el desengaño de saber que un amigo, un familiar, la pareja o un compañero de trabajo nunca le tuvo amor, aprecio o consideración, y sea cual fuere la razón que motiva este acto -que mucho califican de bajeza- el dolor permanece aunque se pase la página y se logre el perdón y la reconciliación con el traidor.

“El que traiciona se engaña a sí mismo y falla a parte de la lealtad que unía a los involucrados, lo cual rompe un compromiso”, asegura Ana Simó, psicóloga clínica y terapista sexual y familiar. Añade que la traición es sinónimo de mentira, pues técnicamente traicionar es renegar con palabras o acciones un compromiso de lealtad hacia una persona o hasta una idea, asociación o grupo de pertenencia.

Las víctimas y su sentir sobre el tema

La traición puede llevar a una persona a defraudar a su familia, sus amigos, su religión o hasta un grupo étnico. Simó expresa que a quien o quienes son traicionados, les invade tristeza, molestia e impotencia, pues entre el traidor y su víctima han existido acuerdos y algún nivel de confianza.

Traidores

Entre la pasión y la agresividad confluye la traición, un defecto devastador, un impulso complejo que a veces refleja envidia, celos, confusión y que muchas veces se apoya en la mentira y la hipocrecía para lograr sus objetivos. Ana Simó, psicóloga y terapista sexual y familiar, explica que quien se decide a traicionar “refleja egoismo, baja autoestima, deseos de castigo, lo que ocurre cuando hay una imagen deteriorada del yo”.

Maquiavelo consideraba que la traición es el único acto injustificable de los hombres, y llegó a afirmar que los traidores son los únicos seres que merecen las torturas del infierno sin nada que pueda excusarlos. Pero obviamente desde la psicología y la modernidad Ana Simó opina que todo traidor merece el perdón, “aunque no necesariamente implique que la otra persona se quede a su lado”.

El cambio es posible

La traición es una. Simó puntualiza que lo que cambia es a quién y cómo ocurre ésta. No es lo mismo dejar una religión, casarse con una persona de una raza distinta, serle infiel a la pareja o impedir el ascenso de un compañero. Cada persona o comunidad se comportará diferente ante estas acciones, pero todos coincidirán en que  ha sido una traición hacia ellos.

Sin embargo, según la psicóloga y directora del Centro Vida y Familia, hay que tener presente que todas las situaciones de la vida son una oportunidad para crecer. “No todas las traiciones impactan igual, todo dependerá de la persona traicionada y su grado de madurez, pues quien traiciona en realidad a quién hace daño es a sí mismo”, refiere.

Ese daño que sobreviene al traicionar, cuando se hace consciente provoca una revolución interna capaz de alejar al traidor de esa funesta cualidad. Simó advierte que quien ha pasado por ese camino y ha decidido que no desea eso en su vida, “no se lo haría a nadie pues entendería que se lo está haciendo a sí mismo”. Como humanos, aprendemos de los errores para no repetirlos, por ende, quien ha entendido y aceptado el problema, trabajará por una solución sobre la base de la importancia del compromiso, la  lealtad, la verdad y la honestidad.

Visto en: http://www.listin.com.do

La pintura la vi aquí: http://antropopictovalqui.blogspot.mx/

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