Hasta no ver, no creer

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Las detenciones, en fechas recientes de los máximos dirigentes de la cúpula de ETA, al sur de Francia, evidencian que el gobierno del nuevo presidente del país galo, François Hollande, se ha tomado el problema del terrorismo vasco de una manera seria.

Lleva ETA ya dos años sin matar, sin meterle a un inocente una bala en la cabeza con la cobardía de disparar por detrás. También sabe ETA que tiene mucho más que ganar si respeta el alto el fuego que ellos mismos decretaron.

De hecho, ya con el anterior gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero comenzaron las primeras reinserciones a la sociedad. Todo ello debido a una justicia que en España siempre fue laxa con los terroristas; tan laxa que el etarra de Iñaki de Juana Chaos asesinó a más de veinte inocentes y le impusieron condenas de veinte años, es decir, un año aproximadamente por asesinato. El terrorista de poca monta comenzó una huelga de hambre y puso a Zapatero y su gobierno contra las cuerdas. Al final, cumplió su objetivo y en la primera oportunidad que tuvo, se escapó como las ratas. Con el Ejecutivo de Mariano Rajoy también se está abriendo la mano. El acercamiento de los etarras, desde cárceles diseminadas por todo el territorio español, a las penitenciarías vascas ya es una realidad y la reinserción también. Claro, lo van haciendo con cuentagotas, buscando primero a aquellos etarras en principio no han cometido delitos de sangre. Pero van saliendo de las cárceles.

Y mientras tanto, las víctimas del terrorismo continúan perplejas. No dan crédito. ¡Cuántas veces le he escuchado a Irene Villa, a aquella niña de doce años que ETA le rompió las piernas y el alma y que hoy, afortunadamente, está a punto de ser madre, que perdona pero que no olvida!

¿Qué pensarán todos aquellos a los que ETA les mató un padre, un hermano, un esposo? ¿Estarán de acuerdo en soltarles poco a poco? ¿Estarán de acuerdo en una “amnistía” sin purgar antes sus penas?

Además, el hecho de que la organización terrorista vasca lleve dos años sin asesinar tampoco indica gran cosa. Es verdad que no han vuelto a matar pero también es cierto que siguen haciendo acopio de armamento. De hecho, la policía española y francesa han localizado varios escondites de armas guardadas por los terroristas. También han confirmado la extorsión a algunos empresarios. Además algunas cantidades no son tan menores.

Por eso, hasta no ver, no creer. ETA no está acabada; sí se encuentra muy mermada. Pero falta; falta que les restituyan la dignidad a las víctimas del terrorismo y sobre todo, que paguen sus condenas en su totalidad. Luego podremos hablar de la reinserción, pero de momento, en la cárcel están mejor.

Alberto Pelaez/mileniodiario

Gráfico de Caín en larazon.es

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