¿A qué huelen los abuelos?. Distinto, pero no mal

El olor a anciano existe. Es distinto al de las personas de mediana edad, pero no necesariamente peor, sino todo lo contrario. Es el resultado de un curioso estudio que ha analizado las ropas que se han puesto una serie de voluntarios… durante cinco días seguidos

Foto: Gtres

Los abuelos huelen distinto que sus hijos y que sus nietos. Más concretamente, huelen mejor. Es el resultado de un curioso estudio realizado en Estados Unidos aparentemente trivial, pero que tiene su miga.

Según el estudio, dirigido por el Monell Chemical Senses Center de Philadelphia (Estados Unidos) y publicado por la revista científica Plos One, el olor corporal del ser humano va pasando por diferentes etapas dependiendo de la edad, de tal manera que su composición química varía conforme se van cumpliendo años.

Estos cambios se dan también en muchas especies animales, y son la base por la que algunos individuos son marginados o apartados del grupo en función de su edad.
Partiendo de esta premisa, los investigadores se propusieron comprobar si, de igual manera, los seres humanos eran capaces de distinguir entre distintos olores corporales en función de la edad de los individuos. Para ello, se establecieron tres grupos: jóvenes (20 a 30 años), mediana edad (45-55) y ancianos (75-95 años). Las diferencias eran notables.
Oler camisetas cinco días después

El método de comprobación era, desde luego, de lo más expeditivo. A los participantes se les daba a oler las camisetas que unos voluntarios habían llevado puestas durante cinco noches seguidas, sin hacer uso durante este tiempo de jabones, colonias, detergentes o cualquier otro olor que distrajera el resultado. En total, se examinaron las ropas de 41 personas en cada uno de los grupos.

Según los resultados, el olor corporal de los participantes ancianos fue definido como menos intenso y menos desagradable que el de las otras dos categorías. Por el contrario, en los otros dos tramos de edad sí se dieron respuestas que calificaban de “desagradable e intenso” el olor que se desprendía.
Olor de hombre y olor de mujer

Además, los “examinadores” eran capaces de distinguir qué prendas correspondían al tramo de mayor edad, pero no cuáles pertenecían a los jóvenes y cuáles a las personas de mediana edad. Es decir, sólo en el caso de los ancianos había diferentes importantes en el olor. Asimismo, los “olfateadores” más jóvenes podían distinguir con más acierto a qué tramo de edad pertenecía cada prensa que los participantes de mayor edad.

Por último, y en cuanto a si las prendas eran de hombre o de mujer, la distinción era relativamente sencilla en las ropas de los jóvenes o los participantes de edad media, pero mucho más complicada en la de los ancianos, donde era mayor la uniformidad.

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