100 Montaditos entre un millón de tacos

Por: Inés Santaeulalia 

Las obsesiones pueden tener mil formas. La de Patricio Gutiérrez tenía forma de bocadillo. Desde que a los 18 años, en un viaje a España con unos amigos y poco dinero, descubrió por casualidad cerca de la Plaza Mayor de Madrid uno de los restaurantes de la cadena 100 Montaditos, su fijación fue la de vender esos pequeños panes rellenos en su país, México.

Montadito_g2Durante seis años, Patricio mandó sin cesar emails a la cadena española, bautizada por el medio estadounidense The Huffington Post como El Zara de los bocadillos. “Hola, soy Patricio Gutiérrez. Me gustaría montar un 100 Montaditos en México”. Como la respuesta no llegaba, el chico siguió con su vida, siempre con los bocadillos en la cabeza. A la vez que Patricio crecía, lo hacía la cadena de restauración. Desde el primer local en Islantilla (Huelva) en el año 2000 hasta los más de 200 que alcanzó el año pasado en todo el mundo.

Mientras la cadena probaba el mercado internacional en Portugal y Francia, Patricio se dedicó a estudiar ingeniería industrial en México. Con la carrera acabada llegó el trabajo en una gran empresa. Y cuando los montaditos ya solo formaban parte de un ritual electrónico en forma de email puntual, un día sonó el teléfono.

 – Patricio, lo primera deja de llenarme la bandeja de entrada de correos. Lo segundo, ¿qué es lo que quieres?

“Ahí me di cuenta de que la verdad es que no lo sabía, no tenía ni idea de qué quería hacer”, recuerda Patricio. Pero pese a todas las dudas del mundo, decidió hacer caso a su obsesión, aquella con forma de bocadillo, y abandonó ingeniería y trabajo. Animado por los empresarios españoles, voló a España para conocer el engranaje que en poco más de una década ha convertido en éxito mundial la venta de esos minipanes rellenos.

La colonización del montadito comenzó en 2010, cuando la empresa puso un pie en Francia y Portugal. Al año siguiente llegó Miami (EE UU). Solo en 2012 la empresa planea abrir otros 30 locales en Estados Unidos. “Para ellos es una auténtica novedad salirse del formato fast food con productos de alta calidad y precios de locura”, explica vía email Carlos Pérez Tenorio, director general de Restalia, grupo que, además de 100 Montaditos, ha puesto en marcha La Sureña, otro éxito cuya seña de identidad son cubos metálicos rellenos de hielo y cervezas a bajo precio.

Pero volvamos a Patricio, que estaba volando a España.

Primero en Sevilla y luego en Madrid, el ya ingeniero estuvo limpiando baños, un día, y aprendiendo a hacer los famosos montaditos, otro. Tras seis meses viajó a Miami para colaborar en la apertura del primer restaurante estadounidense de la marca. Poco después volvió a México con el sí bajo el brazo. Tenía entre sus manos montar elprimer 100 Montaditos de Ciudad de México.

La foto

Foto: Raquel Seco

Su apertura este 2012 en plena colonia Condesa hizo voltear la cabeza a más de uno de los miles de españoles que frecuentan la zona. El aspecto inconfundible de los 100 Montaditos que inundan cualquier esquina de España se había colado en el DF. Con su cerveza Mahou en los grifos de las barras para servir cañas, un formato difícil encontrar en México, pero con un poco de salsa picante y algún un relleno de cochinita pibil para no espantar a los forjados, a base de chile, paladares mexicanos.

Junto a México aterrizó el primer 100 Montaditos en Colombia. Ahora ya hay proyectos en Brasil y Chile. El Grupo Restalia espera la apertura este año de otros 15 locales en América Latina. Como si la crisis fuera cosa de otros.

Cuentan que Amancio Ortega comenzó haciendo batas para las abuelas de Arteixo (A Coruña) y acabó vistiendo de Zara a las jóvenes de Nueva Delhi. Algo así pasó con José María Fernández Capitán, que empezó vendiendo montaditos a los onubenses y ya pone unos 1.500 bocadillos al día, según Restalia, en las manos de los habitantes del DF. Con Patricio, el de los emails, de por medio.

http://blogs.elpais.com/periscopio-chilango

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