Para que recuerden…..justo ahorita que llega el Pastor Alemán

¿Quién no ha oído esta teoría? El que se plantee cada vez que muere alguien a quien se quiso, desde Elvis hasta Pedro Infante, no le resta nunca impacto al asunto.

Para que recuerden.....justo ahorita que llega el Pastor Alemán

De Juan Pablo I, el cardenal italiano Albino Luciani, no tengo un recuerdo claro, como no sea que fue elegido Papa y poco más de un mes después había muerto y debió buscarse un sucesor, alcanzando el papado el polaco Karol Woijtyla, el Papa Juan Pablo II, el Papa amigo o el peregrino como también se le conoció.

Sin embargo recordé al primero, por dos cosas. Hasta la muerte de Juan Pablo ll, me pasó que la gente que llegaba a la oficina (horriblemente jóvenes), tan sólo habían conocido a ese Papa. Yo había nacido cuando aún estaba Pablo VI, aunque no lo recuerdo para nada. Luego vi por televisión a Juan Pablo I, y después a su sucesor. Hasta ese momento mi vida de católico no practicante estuvo regida por tres papas (ahora son cuatro), y eso sorprendía a esos muchachos.

 

Lo otro que lo trajo a mi mente es que el frustrado magnicida, Alí Agca, el hombre que disparó y casi mata al Papa Juan hablo ll, recientemente liberado, declaró que todo se había debido a una conjura vaticana para salir del polaco. Incluso dio nombres dentro del colegio cardenalicio. ¿Qué pudo ser? En este mundo todo es posible, pero yo me permito dudarlo. El momento de decirlo era mientras Juan Pablo ll vivía, cinco, diez o quince años después del hecho, ¿a quien protegía en todo ese tiempo? ¿Por qué callaba? Fuera de que cuando fue a juicio, sin rastros de arrepentimiento reconoció que sí, que él había conspirado con otras personas para matarle (indicios que llevaron a los soviéticos), y que ya había estado preparándose para matar a Juan Pablo I, pero este se murió antes, cosa que le produjo una gran depresión. Pobre criminal. Ahora cambia toda la versión, seguramente sabe que hay quienes quieren oír este remake de la trama (La Usurpadora, versión 2010), porque hay quienes confunden lo que piensan, sienten y quieren, con hechos. Y hay otra gran cantidad de personas que son capaces de creer cualquier cosa por disparatada que sea.

 

Pero volvamos a Juan Pablo I, quien una mañana amanece muerto en su cama después de treinta y tres días en el trono papal. “Esta mañana, 29 de septiembre de 1978, hacia las cinco y media, el secretario particular del Papa, no habiendo encontrado al Santo Padre en la capilla, como de costumbre, le ha buscado en suhabitación y le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Renato Buzzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio”; comunicado oficial del Vaticano (tomado de Wikipedia). Aparentemente un infarto acabó con él, mientras aún sostenía unos papeles en sus manos, cosa que da la primera campanada.

 

¿Sufre un infarto mientras aún está despierto y no lucha, arrojando los papeles, arrugándolos o intentando sentarse? Sobre ello, el Dr. R. Cabrera, forense del Instituto Nacional de Toxicología, afirmó lo siguiente: “La forma en que se encuentra el cadáver no responde de suyo al cuadro propio del infarto de miocardio: no ha habido lucha con la muerte. No existe otra sintomatología que lo delate… El cuadro encontrado podría responder mejor a una muerte provocada por sustancia depresora y acaecida en profundo sueño” (tomado de Wikipedia).

 

El cadáver aún no se enfriaba cuando ya un funcionario de la secretaria de estado le reconoce a un amigo que a Juan Pablo I sí se le practicó una autopsia aunque el Vaticano lo negó, y se supo de una gran cantidad de vasos dilatadores en su organismo, que según fue recetado por su médico la noche anterior. Cosa que parece absurda, ¿vasos dilatadores a un hipotenso reconocido como lo era ese Papa? La especulación se ve alimentada porque el médico calla, y no es sino hasta los noventa cuando reconoce que el Papa gozaba de buena salud y no le recetó nada. Entonces, ¿el vaso dilatador, qué?

 

Si un hipotenso no podía tomar ese fármaco, y este le fue administrado, ¿quién lo ordenó? De haberlo prescrito un médico, su médico, uno podría pensar en un desgraciado accidente, un error, pero tal como se presentan los hechos parece haber jugado la mala fe de alguien más. Opinó al respecto el Dr. Cabrera, del Instituto Nacional de Toxicología: “Los vasodilatadores producen hipotensión. ¿Cómo se le pudo dar un vasodilatador a un hipotenso, como Luciani? Si se le dio un vasodilatador, no me cabe duda, eso es una acción criminal” (tomado de Wikipedia). Por otro lado, la administración de un vasodilatador habría provocado un estado de estupor, de sueño, que se correspondería con la escena encontrada.

 

¿Una autopsia secreta?, ¿un fármaco potente que no fue recetado por nadie?, ¿un médico que asegura que el Papa gozaba de buena salud? La mesa estaba servida para los conspiratólogos. ¿Le asesinaron? Faltaría el motivo, el cual parece darlo una carta enviada por un cardenal sin nombre, a un amigo personal, donde sostiene que el papa Juan Pablo I se preparaba para iniciar una serie de cambios y reformas importantes, casi revolucionarias:

 

-Darle fin a los negocios vaticanos con personas señaladas de delincuentes.

 

-Animar los movimientos de la iglesia revolucionaria en Latinoamérica.

 

-Evaluar viejos dogmas vaticanos: el celibato y el sacerdocio de la mujer.

 

-Cortar toda relación del Banco Vaticano con el Banco Ambrosiano.

 

-Enfrentar la masonería y otros movimientos parecidos.

 

De lo que se podría deducir que Juan Pablo I fue asesinado por grupos sectarios y recalcitrantes de la Iglesia, quienes temieron una reforma que barriera con la institución.

 

¿Cómo era realmente Juan Pablo I? Repito, no lo recuerdo, así que no queda más remedio que buscar la opinión de quien le conoció (estas palabras NO SON MÍAS):

 

“Muy importante es el testimonio de don Germano Pattaro, sacerdote y teólogo veneciano, llamado por Juan Pablo I a Roma como consejero. Pertenece también a la fuente veneciana. De su testimonio emerge la figura de un Papa profeta, que quiere hablar y actuar en nombre de Dios: un Papa que no quiere ser jefe de Estado, que no quiere escoltas ni soldados, que se abandona totalmente al Señor, pase lo que pase; un Papa que quiere la renovación de la Iglesia, sin olvidar las razones profundas que hicieron necesario el Concilio; un Papa que no quiere gobernar solo, sino con los obispos; un Papa que pide perdón por los pecados históricos de la Iglesia, como la Inquisición, el poder temporal de los papas, el odio a los judíos y la tolerancia ante las masacres de los indios, el racismo y las deportaciones de los pueblos africanos; un Papa que reivindica la figura profética de quienes valientemente denunciaron el genocidio de aquellos pueblos; un Papa que quiere hacer justicia a todos aquellos que en tierras de misión, en el Este y en América Latina, han sido encarcelados, torturados, exiliados o asesinados por causa de Cristo; un Papa que denuncia fuertemente el sistema económico internacional; un Papa que se pone al lado de quienes, de cualquier raza y religión, defienden los sacrosantos derechos del hombre; un Papa que quiere promover en el Vaticano un gran instituto de caridad, donde poder hospedar a quienes duermen por las calles; un Papa que quiere diez discursos menos y un testimonio más; un Papa que sabe, a los pocos días de pontificado, quién será (y, además, pronto) su sucesor; un Papa que no se deja intimidar, a pesar de las dificultades encontradas.”

 

NOTA: Como dije, estas palabras NO SON MÍAS. Las tomé de un portal que no recuerdo, que me disculpe el autor, sus palabras sobre este Papa son hermosas, casi demasiado. Seguramente merecidas.

……

 

Como sea, siempre se hablará. Italia es un estado que ha estado bajo la sombra horrible de la mafia, en sus diferentes presentaciones, y que estas tuvieran negocios, abiertos o secretos, con el Vaticano, no extrañaría, así que alguien que jurara barrerlos era un enemigo a exterminar. Y si a eso unimos a esa cepa dura de ultra conservadores que ven en un reclamo al clero una afrenta, en una apertura progresista a los tiempos un ataque del demonio, la mesa está servida para que continuemos hablando de asesinato en el Vaticano. Aunque revisando la historia de los Borgia y otros, debemos concluir que no sería el primero.

 

Julio César./

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