‘Muhammara’ o crema siria de pimiento, nueces y granada

Por: Mikel López Iturriaga | 22 de marzo de 2012

Muhammara
‘Muhammara’, el ‘dip’ que vino de Alepo. / AINHOA GOMÀ

 

Siria ocupa cada vez más espacio en nuestros medios de comunicación, y no precisamente con buenas noticias. Los desmanes de su gobierno, los de la oposición, losataques a la población civil, y el vergonzoso apoyo a la dictadura de Bachar el Asad por parte de Rusia y China han llevado a las portadas a un país que, como ninguno, no merece semejante barbarie.

Nunca he viajado a Siria, pero sí conozco algunas cosas de su fantástica gastronomía a través de libros y de algunos restaurantes en Barcelona. Llevaba tiempo queriendo publicar alguna receta de por allí, y el otro día me lancé a preparar muhammara, un plato que me apasiona y que suelo comprar en L’Altra Riba, un ultrarecomendable puesto de comida árabe del Mercado de la Abacería, en Gracia.

El muhammara es una pasta/crema para untar que proviene de la ciudad de Alepo, bastante popular en todo Oriente Próximo. De hecho, los libaneses también reclaman su paternidad. Si estás hasta el gorro del hummus que te pone hasta tu abuelita para picar, supone una alternativa colorista y algo más exótica. Lleva pimiento asado, nueces, pan y granada, y como en el caso de su pariente garbancero, la dificultad de prepararlo es máxima: trituras los ingredientes, los aliñas y a correr.

El mayor obstáculo para hacer un buen muhammara es conseguir la melaza de granada, tarea nada sencilla en España. Lo bueno es que si no la pillas en algúna tienda de comida árabe, siempre la puedes hacer en casa: basta con reducir zumo de la fruta con un poco de azúcar y limón hasta conseguir una textura de sirope.

Dificultad

Para mamelucos.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 2 pimientos rojos grandes (pueden comprarse ya asados de lata)

  • 100 g de nueces peladas

  • 2 rebanadas de pan de molde integral

  • 200 ml de zumo de granada (casero o comprado en tienda de dietética)

  • 1 diente de ajo

  • 1 limón

  • 1 cucharadita de comino

  • 1/2 cucharadita de guindilla roja seca picada o en copos

  • 60 g de azúcar

  • Aceite de oliva

  • Sal

Preparación

1. Si se van a usar pimientos frescos, precalentar el horno a 220 grados. Disponer los pimientos sobre una bandeja de horno, a poder ser sobre una superficie antiadherente. Asar unos 40 minutos, dándoles la vuelta cada 10. Ponerlos en un bol y dejarlos enfriar tapados con plástico (su vapor hará que la piel se despegue mejor). Despepitarlos y pelarlos.

2. Poner el zumo de granada con el azúcar y un chorro de zumo de limón en una cazuela pequeña a fuego suave. Dejar que hierva y espese hasta que se convierta en un sirope ligero. Dejar enfriar.

3. Juntar 2 cucharadas del sirope de granada con los pimientos, las nueces, el pan, el ajo, una cucharada de zumo de limón, el comino, la guindilla y sal. Triturar mientras añadimos 5 cucharadas de aceite de oliva. Tiene que quedar espeso: si no, añadir más pan y más nueces.

4. Dejar reposar un par de horas como mínimo (está mejor de un día para otro) y servir a temperatura ambiente con pan de pita. También sirve para untar el pan de los bocadillos o, diluido en un poco de aceite, como aliño de ensalada o de verduras al horno.

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