Minuto de silencio en La Catedral

Minuto de silencio en La Catedral

Abrigo de lana, bufanda de punto y boina con visera inglesa, un silencio largo como el respaldo de un trono lo acompaña a su butaca, Sir Bobby Charlton fue el único jugador del United que logró callar San Mamés.

Sigue con la vida alquilada, su equipo murió el 6 de febrero de 1958, clásico día de semifinales, los Busby Babes despegaron en Belgrado y se estrellaron en Múnich, Charlton sobrevivió, reconstruyó al ManU, inventó el Teatro de los Sueños y pidió detener el viejo Bracket que cuelga en la pared del estadio con la hora exacta del accidente: tres de la tarde con cuatro minutos.

El tiempo se detuvo en Old Trafford, también en San Mamés. Algún día terminaremos regresando a ellos, son terapéuticos, obligan a reflexionar, educan. Arriba jóvenes de roble vasco e inglés, el viejo tronco ha hecho germinar hoja nueva. La eliminatoria entre el United (2) y Atlhetic Club (5) es una pieza de arqueología.

Trató de esas cosas que admiramos pero nadie recupera: Giggs es sustituido al 68 y el estadio rival lo despide de pie, ningún futbolista reclama una sola jugada al árbitro, todos van a la pelota, el local ataca con devoción, su figura marca un gol de volea y placa (Llorente 1-0), el enorme visitante esta derrotado pero sigue peleando, con un disparo entrañable se gana al enemigo (Rooney 2-1), 40 mil vascos ovacionan al inglés.

Charlton sabe que estas cosas ya no pasan, cada vez que asiste a un juego de Copa Europea no sabe si mirar al campo o buscar el cielo. Por el fútbol noble que va muriendo, por los estadios que aplauden al rival, por los nuevos jugadores que llevan flores a la tumba de los viejos. Minuto de silencio en La Catedral: por Bobby Charlton, su Manchester United y el Athletic Club de Bilbao.

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo/mileniodiario

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