Los cuatro jinetes de la democracia y sus falsedades

Los cuatro jinetes de la democracia y sus falsedades

A ver, que no entiendo bien. Los españoles salimos ahora a las calles para exigir al gobierno de Mariano Rajoy que detenga su reforma laboral. Salimos para denunciar que el 46 por ciento de los jóvenes españoles no tienen trabajo ni lo van a tener al menos, en los próximos años. Salimos a protestar porque, cada día despiden a nueve mil personas, porque estamos rozando los cinco millones y medio de desempleados, más del doble que en la Unión Europea.

Los españoles salimos a las calles porque ya no estamos como antes, ni vivimos como vivíamos antes, ni llegamos a final de mes como lo hacíamos antes, ni podemos irnos a tomar unas cervezas como lo practicábamos antes ni, mucho menos, ir a un restaurante como antes.

Salimos a las calles porque se va a acabar eso de la educación gratis y la sanidad con prestaciones sin pagar un euro. Porque todos aquellas prebendas de las que llegamos a gozar en un periodo relativamente corto de tiempo, ésas, se han terminado.

Deberíamos entender que eso que llamamos el Estado de bienestar —éramos la envidia de todos— se ha acabado. Ahora somos nosotros los que vemos con ojos de lujuria al sureste asiático y a América Latina. Vemos como crecen, con fe y dinamismo y empuje y aplomo, mientas los españoles y europeos en general nos vamos haciendo más pobres; vamos empequeñeciendo como nuestra economía.

¿Cómo podríamos pensar que las macro finanzas europeas se iban a desplomar a los niveles del final de la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo podíamos intuir que los “mercados” nos iban a hundir? Los “mercados” una palabra maldita carente de sentido y de sentimiento. ¿Cómo es posible que el ser humano dependa de “los mercados”? inaudito. Sencillamente un dislate al que hemos llegado por el egoísmo y la usura.

Salimos ahora a predicar que todos somos iguales. Pero ¿Por qué no lo éramos antes? ¿El año pasado? ¿Hace dos? ¿Hace tres años? Porque lo que estaba haciendo el gobierno anterior era una barbaridad y media. Dejo tan solo un dato. En el 2005 el gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero había conseguido para España un superávit del 2.6 por ciento. Hoy estamos con un agujero de un 8.5 por ciento. Y me da igual si es Zapatero, Rajoy, Aznar, o Felipe González. Me da exactamente igual.

Son todos iguales de ineficaces, de ineptos y de irresponsables. Son responsables de falsear la verdad, de hacernos creer que vivíamos en un paraíso, en la sofrosine griega, en un lugar idílico donde todo era fácil y todo se podía pagar cuando en realidad y ellos lo sabían, no era así.

Son responsables ellos, sí ellos. Los dirigentes políticos que hemos tenido en los últimos veinticinco años en este país. Es muy fácil decir que la culpa es nuestra, aduciendo que el dinero era barato y que los bancos prestaban alegremente. Lo único que sé es lo que veo y lo que veo, no me gusta nada. Por eso, por mucho que me digan, que no nos cuenten cuentos chinos y que asuman su cuota de responsabilidad.

No me extraña que el ciudadano de a pie en España, ahora sí, quiera tomar las calles.

Alberto Pelaez/mileniodiario

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