Laicidad activa

Laicidad activa

El laicismo no supone simplemente la aconfesionalidad pasiva del Estado, sino una aconfesionalidad activa concretada en el compromiso de crear y sostener un espacio cívico político definido exclusivamente por la ética y el simbolismo civil, cerrando el paso a toda deriva política de lo confesional. Desde el punto de vista laico, la condición de ciudadano es la única sobre la que tiene competencia el poder político, y en virtud de ese título se establece la capacidad individual para participar en la constitución y control de ese poder, sin que pueda tenerse en cuenta ninguna otra condición sea ésta la pertenencia religiosa, la racial y la étnica.

Javier Otaola, Laicidad, una estrategia para la libertad. Editorial Bellaterra, Barcelona, 1999.

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