La invención de la soledad- Paul Auster

La invención de la soledad- Paul Auster
Un hombre en la Oscuridad
Libro: La invención de la soledad
Paul Auster
 
 

Poco a poco comienzo a comprender el absurdo de la tarea que he emprendido.

Tengo la sensación de que intento llegar a algún sitio, como si supiera lo que quiero decir; pero cuanto más avanzo, más me doy cuenta de que el camino hacia mi objetivo no existe.

 Tengo que inventar la ruta a cada paso, y eso hace que nunca esté seguro de dónde me encuentro.

Tengo la impresión de que me muevo en círculos, de que vuelvo constantemente atrás o de que voy en varias direcciones a la vez. Incluso cuando consigo avanzar un poco, no estoy muy seguro de hacerlo en el rumbo correcto.El hecho de que uno vague por el desierto no quiere decir que necesaria-mente haya una tierra prometida.

Cuando comencé, pensé que todo llegaría de forma espontánea, en un torrente, como si estuviera en trance. Mi necesidad de escribir era tan grande que creí que la historia se escribiría sola. Pero hasta ahora las palabras han llegado con mucha lentitud. Incluso en los mejores días, no he podido escribir más de una o dos páginas.

Tengo la sensación de que estoy sometido o condenado a un estado mental que no me permite concentrarme en lo que hago.

Una y otra vez he visto cómo mis pensamientos se desviaban de la idea que tenía enfrente. Tan pronto como pienso una cosa, ésta evoca a otra y esta última a otra más, hasta alcanzar una acumulación tan grande de detalles que tengo la sensación de que me van a ahogar.

Nunca antes había sido tan consciente del abismo entre el pensamiento y la escritura. En efecto, durante estos últimos días, he comenzado a sentir que la historia que intento contar es de algún modo incompatible con el lenguaje, y que su resistencia a las palabras es proporcional al grado de aproximación a lo importante, de modo que cuando llegue el momento de expresar lo fundamental (suponiendo que eso exista), no seré capaz de hacerlo.

 

Ha habido una herida y ahora me doy cuenta de que es muy profunda. Y el acto de escribir, en lugar de cicatrizarla como yo creía que haría, ha mantenido esta herida abierta.

 
 

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