El juego de ajedrez: China, Rusia, India y el resto

El juego de ajedrez: China, Rusia, India y el resto

Que el idioma es mágico, lo sabemos. Pero lo es para bien y para mal. Cada vez que escucho hablar de la “crisis” de Siria, se me enchinan los pelos. ¡Hombre! Crisis existe en Corea del Norte o en Irán que cada día tocan más las narices a Occidente. Sin embargo decir que en Siria hay crisis, cuando ya han muerto más de tres mil inocentes, muchos de ellos mujeres y niños, me parece aberrante.

Bashar al Asad, el tirano de Damasco, no hace mas que copiar el modelo que le enseñó su padre, Hafez. Pero la pregunta es ¿por qué no se ha actuado ya contra el régimen de Damasco como se hizo con la Libia de Gadafi?

Hay dos razones fundamentales. La primera, es que Siria es una prolongación de Irán. Ahmadineyad y los ayatolás protegen, supervisan y miman a Siria como a ellos mismos. Siria recibe mucho petróleo y armas iraníes. Por lo tanto, Damasco es su principal cliente y como tal, hay que cuidarlo. Es como si se tratara de un cliente vip.

Pero la segunda y más importante aún, es la renuencia de Rusia y China de castigar al régimen de Bashar al Asad. China lleva años apoyando a un Irán que le proporciona gas y petróleo. El caso ruso, es todavía más descarado. Ni Putin ni antes Medvedev, aprobarían una sola sanción en Naciones Unidas ni contra Siria ni contra Irán. La razón, es que no quieren dar la imagen que ofrecieron a su opinión pública el pasado año cuando se sintieron ninguneados por los países de la OTAN en la guerra de Libia. El brazo del Kremlin siempre fue de hierro y lo va a seguir siendo a costa de lo que sea.

Pero es que además, el caso de Irán es aún más peligroso. Al final, Siria no es sino un apéndice de un régimen autárquico que le está echando un pulso a Occidente.

Volvemos al mismo tablero de ajedrez. Rusia, China e India apoyan al régimen de Teherán; solo que en esta ocasión y aunque se nieguen a una guerra, tampoco tendrían mucha capacidad de maniobra. No es una guerra de poder a poder, una guerra convencional, donde juega un papel importante la infantería. Se trataría de una guerra altamente tecnológica donde Israel como Estados Unidos —o tal vez Israel, dependiendo de la simpatía que despertara en el electorado de Obama— neutralizarían las instalaciones nucleares donde están coronando los neonatos atómicos.

Eso sí, las relaciones de China —las tres grandes potencias emergentes— Rusia e India con el resto del planeta cambiarían radicalmente.

Eso, además de que el precio del petróleo se dispararía y dispararía el resto de precios. Al final, no es sino una encrucijada de la que el planeta tiene que salir airoso ¿saldrá?

Alberto Pelaez/mileniodiario

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