Al César lo que es del César y adiós

Al César lo que es del César y adiós

Anoche cuando bailaba vi que mis pasos daban de dos en dos / era que estaba temblando y con tanta bulla ni se notó. / El ritmo que se tocaba tenía más fuerza que todo aquel temblor / y nadie quiso salirse para dejar ese pachangón. Ni el ritmo guapachoso del conjunto La Crisis con su líder tabasqueño Francisco José Hernández Mandujano, mejor conocido como Chico Che, pone contento a Don Benito.
El rostro de un Benemérito de las Américas agüitado, tras el reencuentro Estado-Iglesia, circula en el mar de imágenes graciosas que se chutan los usuarios de féisbuc y tuíter. No era para más si el temblor –no el movimiento telúrico del martes si no la sacudida de ideas liberales que hicieron legisladores y gobierno federal- agarró de sorpresa al indígena zapoteco cuando, estampado en el papel moneda de a 20, nos recordaba la desamortización de bienes eclesiales. Llegó la contrarreforma a los artículos 24 y 40 en pro, según dicen sus promoventes, de la “libertad religiosa” o, como piensan los malpensados, a favor del monopolio católico de la salvación de las almas.
Hasta el más juarista de los candidatos aceptó que se iba a poner de hinojos donde el pueblo lo hiciera ¡adió! Luego preguntarán por qué está triste Don Benito.
Los morenazos le cantarán al tabasqueño -a Andrés Manuel, no a Chico Che- ¿Dónde te agarró el temblor?, seguido de una respuesta melódica: bailando con Josefina. Es que el primer milagro del representante de San Píter en el mundo terrenal consiste en reunir a los presidenciables para decirles misa.
Cabe mencionar que Quique, Chepina y el líder de las izquierdas no son los únicos con pase especial para la homilía papal. La Iglesia Romana, con sus franquicias en México, preparó un VIP que excluye a carpinteros, prostitutas y pescadores: a la celebración eucarística del domingo –día del señor- están invitados Carlos Slim Helú, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego y Lorenzo Servitje Sendra.
Algo se torció cuando los líderes religiosos comenzaron a calzar pantuflas Prada y se rodearon de multimillonarios. Algo se retorció cuando el Estado Mexicano le entregó el diezmo a Roma. A Don Benito lo agarró el temblor en los billetes ¿a usted? Acuérdese. O que le refresque la memoria Enrique Peña Nieto, quien entre sus lecturas está la Biblia; cómo va la frase Al César lo que es del César… y adiós.

Sergio Gómez/mileniodiario

Deja un comentario