Walter Benjamin fumando haschisch

Walter Benjamin fumando haschisch

El poeta Luis Miguel Aguilar ha rescatado de su librero de viejo una legendaria traducción del legendario Walter Benjamin sobre sus experiencias de la “embriaguez con drogas”, particularmente las de su inmersión en las resinas de la flor de mariguana conocidas como haschisch (el título del libro es precisamente Haschisch y fue publicado por Taurus Ediciones en 1974, en traducción de Jesús Aguirre).

Esto escribe Benjamin en lo alto de sus inmersiones:

*Se ciernen espíritus (a modo de viñetas) tras mi hombro derecho.

*Gran extensión horizontal de la casa. Serie de habitaciones de las que procede la música. Pero quizá también el terror del corredor.

*Bienestar ilimitado. Se abre el “carácter” amable. Las auras se interpenetran.

*Se saca lo cómico no sólo de los rostros, sino también de lo que sucede. Se busca motivo para la carcajada.

*Al reír siente uno cómo le crecen pequeñas alas. La risa y el aleteo son parientes.

*Se le antoja a uno no estar en el fondo entregándose a nada con hondura: estar moviéndose siempre, por hondo que se penetre, en un umbral.

*Especie de baile en puntas de la razón.

*Le sorprende a uno hablar en frases tan largas. Lo cual va unido también a la expansión horizontal y (desde luego) a las carcajadas.

*Muy fugazmente surge en un instante de ensimismamiento algo así como una propensión a estilizarse a uno mismo, a su propio cuerpo.

*Desgana por la información. Rudimentos de un estado de rapto. Gran sensibilidad respecto de puertas abiertas, hablar en voz alta, música.

*Parecen abrirse los portones de entrada a un mundo de lo grotesco. Sólo que no quería entrar.

*Los tubos de la estufa se convierten en gatos.

*Desganado y torpe para seguir los pensamientos de otros.

*Las personas con las que uno tiene que ver son muy propensas a transformarse un poco, a parecerse a extraños.

*Desgana expresa de conversar sobre cosas de la vida práctica, futuro, fechas, política.

*Después, en el café. Pequeña despedida del mundo de los espíritus. Hacen señas.

*El escritorio de Hessel se transforma por un segundo, cuando habla de “jengibre”, en un puesto con frutas.

*En una elegía de Schiller se dice: “Las dubitativas alas de la mariposa”. Para la relación de sentirse alado con la sensación de la duda.

*Se anda por los mismos caminos del pensamiento que antes. Sólo que parecen sembrados de rosas.

Artículo de Héctor Aguilar Camín en Milenio Diario

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