Sorbo de clorofila

Sorbo de clorofila

Tomando como referencia el elevado porcentaje de artistas homosexuales, me pregunto si los hombres con esa tendencia son más proclives a la creatividad. Supongo que hay estudios al respecto y que existe alguna explicación que relacione la homosexualidad con la actitud artística. También parece cierto que entre los artistas heterosexuales abundan los que son mujeriegos y pierden el control ante los estímulos femeninos. Estereotipado por los clichés que circulan al respecto, el artista homosexual tendría sobre su sexualidad más control del que sobre la suya se les supone a los heterosexuales, retratados habitualmente como unos seres incapaces de controlar los impulsos del sexo. De mi observación directa del espectáculo fisiológico se desprende que el modelo de artista homosexual es el de un hombre estiloso, comedido e higiénico, que disfruta más con el placer del elogio que con el del sexo, y jamás satisface sus instintos sin haber saciado antes su vanidad. Por el contrario, el modelo estereotipado del artista «muy masculino» se representa en un tipo descuidado, impulsivo y con poca voluntad, expuesto a ser arrastrado a la destrucción por la mujer a la que desea, aun a sabiendas de que sucumbir a los caprichos del sexo puede suponerle su fracaso como autor. Hay una especie intermedia representada por Antonio Machado, que no era pulcro, tampoco vanidoso, que se echó una amante casada y compartió con ella una asexuada intimidad llena de poesía y de flores, es decir, un sexo como de pastelería, sin fluidos, en el que no hay un solo biógrafo que haya rastreado una mancha de semen que en realidad no fuese un sorbo de clorofila. Entre las diversas variantes yo me quedo con Ernest Hemingway, que se disparó en la boca porque ya no podía tener en los calzoncillos las mismas manchas que tenía aún en la cabeza.

José Luis Alvite/larazon.es

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