Sopa de almendras

Por: Mikel López Iturriaga

Sopa de almendras
Clásicos de ayer y hoy. / EL COMIDISTA

 Dudo de que en plena operación lorza post navideña resulte muy oportuno publicar este plato. No es ni ligero, ni detox, ni alto en fibra, ni proteínico ni ninguna de esas chorradas con las que cada enero los que estamos en esto del recetismo castigamos a nuestros lectores, como si no tuvieran ya suficiente sentimiento de culpa por los excesos cometidos. Pero me da igual, porque es tan antiguo que mola, porque queda invierno por delante y apetece, y en definitiva, porque es sano y está que te mueres.

Hay muchas formas de preparar este postre típico madrileño. Sin ir más lejos, el otro día oí a Ana García-Siñeriz dando la suya en el Hoy por Hoy de la SER. Ella, que es adicta a este producto y lo hace siempre que puede -recuerdo: está delgada-, pone una capa de pan bajo la sopa y otra sobre ella, para después tostarla en el horno. Mi fórmula, más simple aún, proviene de mi familia política, que la lleva tomando así desde hace varios milenios sin perdonar ni una Navidad.

El sabor recuerda un poco al mazapán, pero en mi humilde opinión es más agradable por la textura cremosa que le da la leche y el ligero toque aromático de la canela. Lo que más me gusta es ir encontrándome trocitos de pan empapados y piñones, y combinarlos con cucharadas con sólo líquido. Creo que, como en la mayoría de los postres tradicionales, su secreto es la sencillez absoluta de los ingredientes, más una técnica que consigue sacar el mejor partido de ellos. 

La única dificultad posible ante esta sopa es la de encontrar la pasta de almendra, pero me consta que marcas como De La Viuda la siguen fabricando y que se puede comprar en muchas grandes superficies (si no, también se puede hacer casera). Aviso de que el envoltorio del producto suele recomendar cantidades para que salga muy espesa: esta versión las rebaja en pro de una mayor liquidez.

Dificultad

Para deprimidos post-vacacionales.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 200 gr de pasta de almendras

  • 1 litro de leche fresca entera

  • Pan duro

  • 4 cucharaditas de piñones

  • Canela en polvo

Preparación

1. Calentar la leche y apartarla del fuego cuando le empieza a salir espumilla, antes de empezar a hervir.

2. Incorporar la pasta de almendras cortada en trozos. Remover con una cuchara de madera aplastando la pasta contra los lados de la cazuela. Se puede arrimar ésta al fuego para subir un poco la temperatura y que se disuelva mejor, pero sin dejar que hierva. Cuesta un poco, pero se consigue.

3. Añadir el pan duro en trozos (unos 8 medianos está bien, pero se pone al gusto) y los piñones. Remover y espolvorear con canela. Dejar que se temple y enfriar en la nevera toda la noche.

4. Si ha quedado muy espesa, añadir un poco de leche fría, mezclar y servir.

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