A ver si al final van a tener razón los mayas

A ver si al final van a tener razón los mayas

Cuando hace unos días nos tomamos las uvas en la vieja Europa para celebrar el Año Nuevo, pudimos constatar que la vejez provoca decadencia y ésta, una muerte irreversible.

En Alemania Angela Merkel salió en las televisiones teutonas, pocas horas antes que terminara el año. Aunque maquillada, tenía cara de llegar de un funeral. “El 2012 será aún peor que el 2011”.

—¿Cómo? —exclamo Klaus, un septuagenario de Baden Baden que había trabajado toda su vida como un salvaje para intentar vivir una vejez de manera decorosa.

¿Peor aún? —y es que Klaus y millones de Klaus más, incluido Santa Claus, están dispuestos a tener que perder su poder adquisitivo en el ocaso de sus vidas. Y todo ello para que los griegos, portugueses y españoles vivan mejor. Y lo peor es que Klaus tiene toda la razón.

Lo mismo le ocurrió a Pierre, un desempleado de la Bretaña francesa cuando escuchó decir a un Nicolas Sarkozy, vestido de oscuro, que sería un año difícil.

—¿Y eso qué quiere decir, que voy a seguir sin trabajo?.

Los líderes europeos son una panda de ineptos. No hay uno menos malo que el resto. Son ineptos e incapaces. Por eso se están cayendo. Se cayó el mentiroso de Papandreu en Grecia cuando hizo creer que los helenos iban como un tiro cuando estaban arruinados.

Se cayó el excéntrico de Berlusconi, más preocupado por sus berlinas que por Italia y Europa. Se cayó el desordenado de Sócrates en Portugal, viendo cómo los lusitanos perdían poder adquisitivo y no adoptando las medidas concretas en el momento adecuado. Se cayó el iluminado de Zapatero pensando en el “paraíso” español cuando aquí no hay ni paraíso ni es español; después de la identidad que estamos perdiendo por el nacionalismo.

Por eso Merkel y Sarkozy ponen esa cara de estreñidos. Sarkozy tiene los días contados en el Eliseo. Lo mismo le pasa a la Merkel, sólo que a ella le queda aún un año para perder el poder. Sin embargo la pregunta es si los que vengan, sabrán hacerlo de verdad o seguiremos con las mismas incompetencias.

Al final, es el ciudadano medio europeo el que está sufriendo las consecuencias. No es de recibo que tantos años de trabajo, de esfuerzo terminen con un país empobrecido porque aquí, en Europa el agujero es cada vez mayor, es como un enorme cenote sin fondo. A ver si al final van a tener razón los mayas y la recesión europea se va a convertir en una especie de cataclismo.

Sólo en Europa ya hay más de treinta millones de desempleados, de los que más de cinco, los pone España. Eso ya me parece un caos. Viendo la situación como está, no hace falta ser maya para ver la que se nos viene encima.

Ahora la pregunta que me hago es si, después de llevar treinta años trabajando, dentro de otros veinte, que es cuando me tocaría la jubilación, el Estado me va a dar algo más allá de las gracias. ¿A quién le reclamaré entonces? ¿A Zapatero? ¿A Rajoy? ¿A la Merkel? ¿A los Mayas? ¿A todos juntos? No sé. Anda que menudas preguntas para este principio del 2012.

Alberto Pelaez/mileniodiario

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