Los dedos de Cristiano y Mourinho

Los dedos de Cristiano y Mourinho

Cuatro fechas y ocho goles después el Barsa viaja al campo de Valencia, líder temporal de la Liga de los indignados. Concepto viralizado en redes sociales por descamisados virtuales. Españoles asoleados, sin chamba y con cuenta de twitter. Futbolísticamente también aplica. Equipos sin protección oficial, sin ahorros, manifestados y con varias hipotecas por pagar. Al partidazo de esta noche el Barsa no acude como el tirano, y está lejos de serlo a pesar del maltratar públicamente a la mayoría de sus rivales los últimos tres años. El villano favorito es Real Madrid. No se ha calculado todavía el daño que el dinero le está haciendo a este Club. De caballero del honor, noble y bélico adalid (según la estrofa), pasó a barriobajero y bravucón broncoaspirado. Abucheado, insultado y silbado en casi todos los aeropuertos y estadios. Toda una cátedra de reposicionamiento de marca. Ni Alazraki hubiera sido capaz de relanzarlo. En año y medio el Madrid de Mourinho multiplicó por cien el número de enemigos. Cambiar de imagen es negocio, 450 millones de ingresos en el mismo periodo, el que más dinero consiguió en el mundo. Para un club que ha ganado una sola copa desde que Guardiola reinventó al Barsa la estrategia comercial funciona. En plena crisis, recién exhibido (1-0) por el equipo más pobre, Levante, y con dos jugadores de 30 millones cada uno Sahin y Altintop, aun sin debutar, da un nuevo golpe de chequera y compra a Neymar en 60 con un sueldo anual de 7 millones.

El nuevo orden del futbol español tiene dos medidas irrefutables: la distancia que Madrid y Barsa sacan al resto en el mercado es enorme, pero la distancia que separa al Barsa del Madrid en el campo es mayor. No puede tapar el sol con dos dedos.

José Ramón Fernandez G. de Quevedo/mileniodiario

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